La República Democrática del Congo derrotó a Jamaica en el tiempo extra del repechaje intercontinental y regresa a un Mundial después de 52 años, cuando participó en 1974 y el país se llamaba Zaire.
El 1-0 ante los Reggae Boyz convirtió a la RDC en el clasificado número 47 al Mundial 2026. El grupo que le espera es exigente: Portugal, Colombia y Uzbekistán en el Grupo K, con sede en Guadalajara.
El partido fue trabado. Los 90 minutos terminaron 0-0, con 2 goles congoleños anulados por offside (Mbuku al 4’ y Moutoussamy al 85’). En el suplementario, un córner encontró a Tuanzebe solo en el área y el ex Manchester United no falló. El VAR revisó una posible mano y validó el tanto. Una curiosidad: El árbitro argentino Facundo Tello, que había dirigido el partido, debió retirarse lesionado al minuto 114 y fue reemplazado.
Los 26 convocados de la RDC juegan todos en el exterior. Aaron Wan-Bissaka (West Ham), el propio Tuanzebe (Burnley) y Yoane Wissa (Newcastle) son los más reconocibles de una plantilla valorada como la más cara entre los equipos que pasaron por el repechaje.

El fantasma de Zaire 1974
La única participación anterior de este país en un Mundial llegó con otro nombre. Bajo la dictadura de Mobutu Sese Seko, Zaire fue el primer equipo del África subsahariana en disputar una Copa del Mundo. Alemania 1974 terminó en desastre deportivo: 3 partidos, 3 derrotas, 0 goles a favor y 14 en contra, incluyendo un 9-0 ante Yugoslavia.
Una de la mañana? Llueve? No importa! En Kinshasa se celebra que República Democrática del Congo volvió a un Mundial tras 52 años!!! 🇨🇩🇨🇩pic.twitter.com/GVVOWdeWrq
— Nahuel Lanzón (@nahuelzn) April 1, 2026
Pero quedó una imagen que trasciende lo deportivo. En el partido ante Brasil, el defensor Mwepu Ilunga salió corriendo de la barrera y pateó el balón de un tiro libre que debía cobrar Rivelino. Años después, Ilunga explicó que sabía perfectamente las reglas: era un grito de desesperación. Los jugadores congoleños temían represalias del régimen de Mobutu si volvían al país con más goles en contra.
52 años después, la RDC vuelve con otro equipo, otro contexto político y otra realidad futbolística. El peso de esa historia viaja igual.
Un país en guerra
La alegría en Guadalajara llegó en un momento particular. Mientras la selección festejaba en México, el Congo atraviesa una de las peores crisis de su historia reciente.
En el este del país, el grupo rebelde M23, respaldado por Ruanda según la ONU y múltiples actores internacionales, tomó Goma (capital de Kivu Norte) en enero de 2026 y controla amplias zonas del Kivu Norte y Kivu Sur. Los aeropuertos de Goma y Kavumu permanecieron cerrados durante meses, cortando el acceso humanitario. Hay 6,4 millones de desplazados internos y 26,6 millones de personas en inseguridad alimentaria. Solo el 22% del plan humanitario 2025 fue financiado.
El impacto económico es directo: el Estado pierde aproximadamente 400 millones de dólares anuales en impuestos que no puede cobrar en zonas bajo control armado, mientras el gasto militar trepó al 2,4% del PBI. La ONU alertó sobre el riesgo de fragmentación del país.
La clasificación mundialista no cambia nada de eso. Pero al menos las miles de personas que salieron a festejar en la madrugada en Kinshasa y otros puntos del país encuentran en esta alegría un paréntesis ante esa crisis. Cosas que solo el fútbol, y específicamente el Mundial, pueden dar. A veces los paréntesis importan.


