Siete jugadores de la selección de Eritrea desertaron del campamento de concentración en Sudáfrica, según informó ASENA TV, el principal medio eritreo en el exilio. Los futbolistas no regresaron al país al término de la última Fecha FIFA y su paradero se desconoce. La Federación Eritrea de Fútbol (ENFF) no emitió ningún comunicado oficial confirmando el incidente.
Los siete identificados son todos jugadores de la liga local: los arqueros Awet Maharena (Red Sea) y Kibrom Solomon (Denden); los defensores Nahom Awet (Denden), Yosief Tsegay (Denden), Wedeb Fessehaye (Al Tahrir) y Medhane Redie (Red Sea); y el delantero Amanuel Benhur (Red Sea). Los únicos jugadores locales que regresaron a Eritrea fueron el capitán Ablelom Teklezghi (Red Sea), Nahom Tadese (Denden) y Romel Abdu (Denden).
La deserción ocurrió durante la misma Fecha FIFA en la que Eritrea venció a Eswatini 4-1 en el global y avanzó a la fase de grupos del clasificatorio al AFCON 2027 por primera vez en 19 años. El partido de ida se jugó en Meknes, Marruecos, porque Eritrea no cuenta con estadio aprobado por la CAF; la vuelta fue en Eswatini. La proximidad de Eswatini con Sudáfrica explica que los jugadores hayan terminado en ese país. A diferencia de convocatorias previas, el plantel combinó jugadores locales con 14 futbolistas de la diáspora: Ali Sulieman (Kahraba Ismailia, Egipto), Siem Eyob-Abraha (Sheffield United) y otros radicados en Suecia, Noruega, Países Bajos y Australia.
Por qué los jugadores escapan de Eritrea
Eritrea es uno de los países más cerrados del mundo. El régimen del presidente Isaias Afwerki sostiene un sistema de servicio militar obligatorio e indefinido, con salarios de subsistencia y condiciones que la ONU documentó como “violaciones sistemáticas y graves de derechos humanos” con posibles crímenes de lesa humanidad. Para miles de eritreos, salir del país es casi imposible. Los partidos internacionales han sido, durante dos décadas, una de las pocas ventanas.
Desde 2006, al menos 89 futbolistas eritreos desertaron durante competencias en el exterior, según un relevamiento de Al Jazeera. Uganda 2012 (18 jugadores), Botswana 2015 (10), Uganda 2019 (10 más). El gobierno respondió con bonos financieros de hasta 100.000 nakfas (aproximadamente 6.600 dólares) exigidos a los jugadores como garantía de regreso. Ninguna medida funcionó. La consecuencia fue que Eritrea dejó de viajar: se retiró de las Eliminatorias al Mundial 2026 sin explicaciones, siendo la única selección del planeta en abandonar una clasificatoria sin motivo declarado.
Cuando volvió a participar, intentó controlar el entorno: entrenador extranjero, partidos de local en Marruecos y un plantel con mayoría de jugadores de la diáspora. Ese último punto podría definir el futuro del fútbol eritreo. Si en años anteriores el equipo dependía casi exclusivamente de jugadores locales, la convocatoria para el AFCON 2027 incluyó 14 futbolistas ya radicados en el exterior. Cuanto más representen a Eritrea desde la diáspora, menos margen tendrá el régimen para usar al fútbol como instrumento de control. Todo indica que, con el tiempo, la selección eritrea se irá construyendo desde afuera.


