Más de un mes después de la caótica final de la Copa Africana de Naciones, que incluyeron incidentes entre hinchas senegales y fuerzas de seguridad, la justicia de Marruecos dictó sentencia: 19 hinchas (18 senegaleses y un ciudadano francés) fueron condenados a penas de entre 3 meses y 1 año de prisión por los disturbios que se produjeron el 18 de enero en el estadio, cuando Senegal ganó 1-0 y se consagró campeón en territorio marroquí.
Los cargos incluyeron vandalismo, daños a instalaciones deportivas, actos de violencia durante un evento deportivo y lanzamiento de proyectiles. Las penas quedaron distribuidas así: 11 personas recibieron 1 año de prisión y una multa de 550 dólares, 4 fueron condenadas a 6 meses con 218 dólares de multa, y las 4 restantes a 3 meses con 130 dólares. Los daños al estadio fueron estimados en más de 476.000 dólares.
Qué pasó en la final
En los minutos finales del partido, un grupo de aficionados senegaleses intentó invadir el campo para protestar un penal tardío cobrado a favor del local. Los propios jugadores de Senegal interrumpieron el juego casi 20 minutos en señal de protesta. Desde las tribunas también se lanzaron sillas y otros objetos al césped. Los 19 acusados permanecieron detenidos desde esa noche, más de un mes en prisión preventiva hasta el fallo de este jueves.
La reacción de la Federación Senegalesa de Fútbol (FSF) fue inmediata. Bacary Cissé, presidente del comité de comunicaciones del organismo, calificó la sentencia de «incomprensiblemente dura» y dijo que «ha provocado indignación generalizada». El abogado defensor Patrick Kabou fue más directo: describió el fallo como «incomprensible» y aseguró que sus clientes eran «víctimas». La FSF también cuestionó la proporcionalidad de las penas, señalando que enfrentamientos similares ocurren en estadios de todo el mundo, incluso en Marruecos cada fin de semana, sin que resulten en condenas de este tipo.
El caso tiene además un componente diplomático. Diplomáticos de Senegal y Francia estuvieron presentes en la audiencia, y antes del fallo los gobiernos de ambos países habían intentado reforzar sus lazos para evitar que el partido tensara las relaciones bilaterales. La CAF ya había sancionado a ambas federaciones, pero Senegal decidió no apelar esas penalizaciones. Las condenas judiciales, en cambio, son un terreno diferente.


