La India tiene una población que supera los 1.400 millones de habitantes. Se calcula que unos 300 millones consumen fútbol, y los números crecen cada año. Es, en los papeles, uno de los mercados emergentes más atractivos del planeta para cualquier evento deportivo global.
Sin embargo, a dos meses del inicio del Mundial 2026, la FIFA no consiguió cerrar un acuerdo de transmisión para el país. El organismo que preside Gianni Infantino ya rebajó el precio de los derechos hasta un 65%, y aun así no hubo ofertas formales.
El dato se vuelve todavía más llamativo cuando se lo compara con lo que ocurre en el mismo mercado con el cricket. Los derechos de la Indian Premier League (IPL) para el ciclo 2023-2027 se vendieron por unos 6.200 millones de dólares. Cada partido de ese torneo tiene un valor aproximado de 13 millones de dólares en derechos de transmisión, una cifra que ubica al IPL como la segunda propiedad deportiva más cara del mundo detrás de la NFL estadounidense. La FIFA, en cambio, pide apenas 35 millones por dos Mundiales completos (2026 y 2030, con más de 200 partidos en total) y no encuentra comprador. Un solo partido del IPL vale casi la mitad de lo que cuesta transmitir dos Copas del Mundo enteras en ese mercado. Y aún así, no hay ofertas.
El dato también llama la atención contrastándolo con el Mundial de Qatar en 2022. En esa edición, Viacom18 había pagado unos 62 millones de dólares por los derechos digitales en la India. Aquella inversión parecía marcar el inicio de una era de crecimiento comercial para el fútbol en ese país, también apalancado en los nuevos ingresos que venía sosteniendo la Indian Super League. Ahora, con los derechos combinados de dos ediciones mundialistas a un precio que representa poco más de la mitad de aquel monto, las cadenas indias no se muestran interesadas.
Horarios nocturnos, sin publicidad y un solo comprador posible
El problema más inmediato tiene que ver con los horarios. El Mundial 2026, al disputarse en Estados Unidos, Canadá y México, tiene como contracara que la mayoría de los partidos se verían en la India entre la medianoche y las siete de la mañana. Esa franja nocturna reduce drásticamente el potencial publicitario, que es la fuente de ingresos que los broadcasters necesitan para justificar cualquier inversión. A esto se suma la prohibición del gobierno indio a la publicidad de juegos de apuestas online, un sector que en otros mercados aporta buena parte del presupuesto de las plataformas de streaming deportivo.
La consolidación del mercado de medios agravó la situación. La fusión entre Star India y Viacom18, concretada a fines de 2024, dio lugar a JioStar, un conglomerado que domina el negocio de las transmisiones deportivas en el país. Esa operación eliminó la competencia real por los derechos de fútbol. Sony Pictures Networks adoptó una postura conservadora con cualquier propiedad deportiva que no involucre cricket. Otros actores como FanCode o Eurosport no tienen la espalda financiera para pujar fuerte. JioStar, el único candidato viable, valuó internamente los derechos mundialistas en torno a los 25 millones de dólares, muy por debajo de lo que pide la FIFA. La misma empresa, sin embargo, controla los derechos del IPL y los eventos de la ICC por valores que suman miles de millones, pero no ve redituable, al menos por ahora, invertir en el Mundial.
La crisis de la Indian Super League, el síntoma más profundo
La crisis de los derechos mundialistas tampoco es un fenómeno aislado en el fútbol indio. La Indian Super League (ISL), la principal liga del país, atravesó una temporada 2025-26 caótica. En junio de 2025, el campeonato fue puesto en pausa indefinida por un conflicto contractual entre la federación india (AIFF) y la empresa organizadora (FSDL), cuyo acuerdo marco de 15 años venció en diciembre. Los clubes quedaron sin ingresos por transmisión ni patrocinios centrales. Mohun Bagan, el campeón defensor, suspendió todas sus actividades futbolísticas. City Football Group, el grupo dueño del Manchester City, vendió su participación en Mumbai City FC ante la falta de certezas. La temporada se destrabó recién en enero de 2026, tras la intervención del Ministerio de Deportes y la Corte Suprema.
Los números de la ISL son la radiografía más cruda del problema. La liga arrancó en febrero con un formato reducido de 14 equipos, 91 partidos y una sola rueda sin playoffs. Sus derechos de transmisión, que en su momento superaban los 200 crores de rupias por año (unos 24 millones de dólares), se vendieron a FanCode por apenas un poco más de un millón de dólares. Eso significa que toda una temporada de la principal liga de fútbol de la India vale menos que lo que se paga por un solo partido del IPL.
Si la FIFA no cierra un acuerdo en las próximas semanas, podría recurrir a su plataforma FIFA+ para ofrecer los partidos de forma gratuita o con publicidad. Lo cierto es que un país con más de 110 millones de espectadores digitales durante el Mundial de Qatar podría quedar sin transmisión oficial para la edición más grande de la historia, con 48 selecciones y 104 partidos. Por eso, los rumores especulan incluso alguna intervención del gobierno de Narendra Modi para que alguna de las cadenas se haga con los derechos y resolver este problema con la FIFA. Por ahora, sólo rumores y no mucho más, pero el tiempo apremia. Y el gigante dormido del fútbol, como se suele decir, parece seguir durmiendo la siesta.


