Hace unos meses se volvieron virales en Twitter (jamás le diré X) varias fake news sobre un supuesto cambio de reglas en la liga japonesa, sin contexto alguno. La realidad es que esa “liga” no es más que un Torneo Especial para hacer una transición de calendario y alinearse con Europa, y ese cambio de reglas, en el que se eliminaban los empates y el que ganaba por penales se llevaba 2 puntos, sólo durará mientras se juegue este campeonato único y especial, que podríamos considerar una “Copa de la Liga” y nivelarla con la primera edición de la J. League Cup en 1992, que tuvo la misma función.
Había varios temores con el arranque de este campeonato “J1 100 Year Vision League” y su nivel inferior, “J2/J3 100 Year Vision League”, ¿Qué importancia le darían los equipos, ¿Qué nivel se iban a encontrar en los partidos? e incluso se dudaba: ¿Estas reglas especiales podrían fomentar las tácticas defensivas y hacer un juego mucho más aburrido? Ya ha transcurrido la mitad del torneo y podemos sacar varias conclusiones iniciales.
La sensación es que, al menos para el público, el torneo sigue siendo relevante. El promedio de asistencia a los estadios es de 21.536 por partido, que se vio reducido debido a la fecha entre semana que hubo en marzo, pero que aun así supera levemente el récord histórico logrado en la temporada pasada con 21.246. Incluso el torneo de J2/J3 también está teniendo una buena asistencia en los estadios, con una cifra superior a los 5.000 (similar a la temporada pasada). Esto es un gran triunfo para la J. League, ya que el formato del torneo con divisiones regionales (East-West en J1 y East A, East B, West A y West B en J2/J3) buscaba dar valor a la visión original de un “Fútbol por y para la comunidad” y fomentar derbis, algunos de los cuales no se disputaban desde hace tiempo.
Sin embargo, para los equipos, la historia es otra: ven el torneo como si fuera un Torneo de Pretemporada para la J. League 2026/27. Era obvio que iba a suceder, no se podía luchar mucho contra eso: en parte por esa razón, se decidió incluir el desempate por penales, aprovechando la nula presión y como una forma de que los jugadores se enfrenten a la situación de los penales, donde Japón falló durante los Mundiales 2010 y 2022. Lo bueno es que esto permitió la aparición de varias jóvenes promesas que muy seguramente en otro contexto no hubiesen aparecido. Así son los casos de Yuto Matsunage, Kosei Ogura, Nelson Ishiwatari, Kento Hamazaki o el más destacado, Yoon Sung-Jun.

Además, por fortuna, no se impuso el fútbol defensivo y especulativo. El 0-0 solo sucedió en cinco oportunidades y el promedio de goles por partido es similar a temporadas anteriores en la J. League. Incluso se vivieron varias remontadas épicas. Todo esto, sumado a la buena recepción por parte del público y la aparición de jóvenes ilusionantes, está haciendo que sea un torneo interesante para seguir de cerca. Incluso, ¿por qué no?, soñar con más torneos de carácter regional en el fútbol japonés (esto ya es un deseo personal).
En el plano deportivo, hay un equipo que ya está muy por encima de los demás y ese es Kashima Antlers, el último campeón de liga, que comenzó con una derrota en penales, pero luego no volvió a perder y es líder de la zona este, con cinco puntos de distancia sobre el segundo. Un equipo que mantiene la lucha y pasión que lo caracterizó el año pasado y que ahora le agregó un buen juego de pases y dominio a partir de jugadores sumamente talentosos y de jerarquía para el fútbol japonés, como son Yuma Suzuki, Kimito Nono, Naomichi Ueda, el arquero Tomoki Hayakawa o el brasileño Léo Ceará, además de suplentes que tranquilamente serían estrellas en otros clubes, como Élber, Cavric, Yuta Higuchi o Ryotaro Araki.

Mientras tanto, en la zona oeste, la historia es muy diferente: igualdad (o irregularidad) suprema. Solo cinco puntos separan al líder Vissel Kobe (16) del anteúltimo Cerezo Osaka (11) y en el medio hay clubes fuertes como Gamba Osaka, Sanfrecce Hiroshima, Nagoya Grampus y la revelación del año pasado, Kyoto Sanga. Y ya en el último puesto de este grupo está, sin dudas, el que, hasta ahora, es el peor equipo del torneo: Avispa Fukuoka.
El torneo viral ya va por la mitad de su camino y veremos a principios de junio quién se llevará la copa y si podrá mantener las buenas sensaciones que está dejando su inicio.


