La escalada bélica en Medio Oriente dejó de ser solo contexto para el playoff intercontinental de Irak y se convirtió en el obstáculo principal. Lo que hasta hace poco era un rumor, empieza a conocerse de manera oficial. Graham Arnold, técnico de la selección, es el primero en declarar públicamente el pedido de postergación.
A esto se le suma que la Federación Iraquí de Fútbol presentó ante FIFA un pedido formal para postergar el partido del 31 de marzo en Monterrey, según publicó este domingo The Guardian. La razón es concreta: como conté días atrás, el espacio aéreo iraquí está cerrado por el conflicto bélico y no hay forma de sacar a los jugadores del medio local del país, que se encuentra atravesado en el conflicto con bombardeos en distintas regiones. Misma situación para jugadores y el propio cuerpo técnico que está en otros países de la región.
FIFA ya tenía su propia solución en la mesa. Los organizadores del Mundial 2026 habían diseñado una ruta terrestre de 25 horas hasta Turquía para que los jugadores pudieran volar desde allí hacia México. Graham Arnold la rechazó. “No sería nuestro mejor equipo, y necesitamos el mejor equipo disponible para el partido más importante de la historia del país”, declaró a la agencia australiana AAP News.
El argumento de Arnold fue principalmente por seguridad. Un viaje por tierra de más de un día cruzando una región en guerra activa, con ataques registrados en múltiples puntos, no era una opción viable para el técnico australiano.
Arnold también habló en nombre de la solución. Pidió públicamente que FIFA postergue el partido y ofreció un formato alternativo concreto: que Bolivia y Surinam jueguen en marzo, según estaba previsto el 26 de ese mes en el mismo Estadio BBVA de Monterrey, y que Iraq dispute la final en territorio estadounidense, una semana antes de que empiece el Mundial. “El que gane sigue, el que pierda se va a casa”, resumió.
FIFA en el medio
La pelota está ahora en manos de FIFA. La confederación recibió el pedido formal de la federación iraquí y, según reveló The Guardian, ya había intentado, sin éxito, resolver el problema con la ruta terrestre. El organismo tiene ante sí opciones difíciles: postergar el partido y alterar el cronograma del playoff, mantener la fecha y arriesgarse a un Irak presentado a medias, o esperar el escenario Irán.
Porque Irán sigue siendo la variable que lo cambia todo. El seleccionado iraní clasificó directamente al Mundial 2026, pero el presidente de su federación declaró que la participación es “improbable”: los grupos de Irán se juegan en suelo estadounidense, con el que está en guerra, y el duelo nacional por la muerte del líder supremo Ali Khamenei no se disipó. Si Irán confirma su baja, Iraq entraría al torneo sin necesidad de jugar el playoff.
“Si Irán se retira, nosotros vamos al Mundial, y les daría a los Emiratos (a quienes les ganamos en la clasificatoria) la chance de prepararse para enfrentar a Bolivia o Surinam”, planteó Arnold, esbozando incluso el tablero posterior.
Por ahora, el 31 de marzo sigue en pie en el calendario. Pero Iraq está varado, FIFA no tiene solución aceptada y el técnico habla con la prensa australiana para generar presión pública. El partido más importante de la historia del fútbol iraquí corre el riesgo de jugarse sin el equipo iraquí completo, o de no jugarse en la fecha prevista.


