Irak venció a Bolivia 2-1 este martes en el Estadio BBVA de Monterrey y se convirtió en el clasificado número 48 al Mundial 2026. Cuarenta años después de México 1986, el único mundial que había jugado antes, el equipo iraquí vuelve a la Copa del Mundo. Fue el último cupo, la última historia de clasificación del ciclo, y resultó una de las más improbables.
Ali Al-Hamadi, delantero del Luton Town, abrió el marcador a los 10 minutos con un cabezazo tras centro de Amir Al-Ammari. Bolivia igualó a los 38 con un gol de Moisés Paniagua, de 18 años, que aprovechó un rebote en el área tras remate de Ramiro Vaca. Aymen Hussein puso el 2-1 a los 53 en una jugada de pelota parada, anticipando a la defensa. Irak resistió la presión boliviana los últimos 37 minutos y selló el pasaje.
Un camino de guerra y aviones privados
Lo que Irak tuvo que atravesar para llegar a este partido excede lo deportivo. En noviembre de 2025, el equipo venció a EAU 2-1 con un penal en el minuto 107 para clasificar al playoff intercontinental. Parecía que lo más difícil ya había pasado.
Entonces escaló el conflicto bélico. El espacio aéreo iraquí quedó cerrado durante semanas. Graham Arnold, el DT australiano, quedó varado en Abu Dabi sin poder volar a ningún lado. La federación iraquí le pidió a FIFA que postergara el partido; FIFA rechazó el pedido. Como alternativa, la FIFA propuso una ruta terrestre desde Bagdad hasta Ammán de 25 horas en auto. Arnold y la federación también descartaron esa opción. La solución final fue un avión privado gestionado a último momento, con las visas del cuerpo técnico y jugadores tramitadas desde embajadas en Arabia Saudita y Qatar.
Que Irak haya podido competir ya era extraordinario. Que se haya clasificado convierte a Arnold en el arquitecto de la historia más inverosímil de este proceso clasificatorio. Al terminar el partido, el técnico fue concreto: “Es un privilegio para nosotros. No teníamos nada que perder, intentamos sorprender al mundo”.
Arnold tiene, además, un mérito propio dentro de la historia del playoff intercontinental: es el primer técnico en clasificar al mismo torneo desde dos continentes distintos. En 2022 llevó a Australia al Mundial, venciendo a EAU y luego a Perú. En 2026 llevó a Irak, venciendo a EAU en la clasificatoria y ahora a Bolivia. El mismo formato, el mismo rival en cuartos, distinto lado del mapa.
El dolor de Bolivia
Del otro lado del vestuario, el panorama fue el opuesto. Óscar Villegas, DT de Bolivia, resumió el estado del plantel en una sola frase: “Devastados, totalmente devastados. Creíamos que podíamos estar en el Mundial”. Guillermo Viscarra, el arquero, no pudo contener el llanto al final del partido, apoyado contra uno de los postes. Los jugadores cruzaron la zona mixta sin hablar con la prensa.
Bolivia no estuvo en un Mundial desde USA 1994. Iban 32 años. Este repechaje era la oportunidad más concreta en todo ese tiempo: la Verde terminó 7ª en las Eliminatorias Sudamericanas, venció a Surinam el 26 de marzo en la primera ronda del playoff, y llegó a la final. Le faltaron 37 minutos más de resistencia.
La historia tiene un trasfondo que persistirá. Marcelo Moreno Martins, el goleador histórico de la selección con 33 goles en 89 partidos, volvió del retiro en febrero exclusivamente para intentar ganarse un lugar en este repechaje. Se sumó a Oriente Petrolero, empezó a sumar minutos, hizo todo lo que pudo. Villegas igual no lo convocó, argumentando falta de continuidad. Bolivia jugó sin su figura más icónica, y la chance se fue.
Irak debuta el 16 de junio ante Noruega en Boston. Le esperan también Francia y Senegal en el Grupo I. Para Bolivia, la cuenta vuelve a cero.


