En abril de 2025, la ceremonia de los premios Laureus en Madrid reunió sobre el escenario a figuras como Simone Biles, Mondo Duplantis y Rafael Nadal. Entre ellas, recibiendo el galardón Sport for Good, estaba Motlatsi Nkhahle, director nacional de un club de fútbol del que la inmensa mayoría de los presentes jamás había oído hablar. Kick4Life FC, con sede en Maseru, la capital de Lesoto, acababa de ser reconocido como el mejor proyecto deportivo de impacto social del planeta. No era una exageración.
Kick4Life se define a sí mismo como el primer club de fútbol del mundo creado exclusivamente para el cambio social. Y así, año a año, están haciendo historia. En un país donde la tasa de prevalencia del HIV alcanza el 23%, la segunda más alta del mundo, y donde más de 160.000 niños crecen huérfanos como consecuencia directa de esta pandemia, el fútbol se convirtió para este club en algo que trasciende cualquier resultado deportivo.
La pelota que cruzó Malawi
La historia de Kick4Life comienza lejos de Lesoto. En 2005 dos hermanos de Southampton tomaron una decisión inusual. Steve y Pete Fleming recorrieron 250 kilómetros a través de Malawi jugando al fútbol para recaudar fondos destinados a un orfanato local. Aquella travesía, tan excéntrica como genuina, les reveló algo: el poder del fútbol como lenguaje universal en contextos de extrema vulnerabilidad.

Ese mismo año fundaron Kick4Life como organización sin fines de lucro, registrada simultáneamente como ONG en el Reino Unido, Estados Unidos y Lesoto. El lanzamiento oficial se realizó en el estadio St Mary’s del Southampton FC, y el pequeño reino montañoso enclavado dentro de Sudáfrica fue anunciado como sede permanente del proyecto. La elección no fue arbitraria. Lesoto, con apenas dos millones de habitantes y una geografía dominada por montañas que superan los 1.800 metros de altitud en todo su territorio, arrastraba las consecuencias devastadoras de una crisis sanitaria que había destruido estructuras familiares completas y frenado dramáticamente el desarrollo económico del país.
El modelo que los Fleming diseñaron desafía las convenciones del fútbol profesional. Kick4Life no tiene un dueño en el sentido tradicional del término. No hay inversores privados, no hay accionistas, no hay dividendos. Steve ocupa el cargo de CEO y Pete cumple funciones operativas. El club opera además varias empresas sociales cuyos beneficios se reinvierten íntegramente en la obra benéfica: el restaurante No.7, galardonado como Restaurante del Año en los premios de turismo de Lesoto, y el Hokahanya Inn & Conference Centre, un hotel de doce habitaciones bautizadas cada una en honor a futbolistas célebres. Estos emprendimientos sirven como base para financiar el club.
La filosofía de Kick4Life se sostiene sobre una premisa que Steve Fleming ha repetido en numerosas entrevistas: los clubes de fútbol no siempre tienen que ser manejados con fines de lucro. Se puede aprovechar la enorme riqueza e influencia de la industria del fútbol para el desarrollo social convirtiéndose en parte de ella, no observándola desde afuera. El primer equipo de fútbol competitivo se formó recién en 2009, cuatro años después de la fundación. Antes de pensar en goles, Kick4Life necesitaba construir los cimientos de algo mucho más grande.
Su trabajo fue reconocido también en el Reino Unido. En 2024, ambos fueron nombrados Miembros de la Orden del Imperio Británico (MBE) y galardonados por sus servicios al deporte para el cambio social.
Fútbol con propósito en la liga de Lesoto
La evolución deportiva de Kick4Life refleja, a pequeña escala, las tensiones propias de cualquier club que intenta competir profesionalmente mientras sostiene una misión social. El equipo masculino logró el ascenso a la Lesotho Premier League en 2014, apenas cinco años después de su creación, y se mantuvo en la máxima categoría durante varias temporadas. El descenso posterior a la A Division, la segunda categoría del fútbol lesotense, no fue una catástrofe: fue una muestra de las limitaciones presupuestarias de un club que destina sus recursos a programas comunitarios antes que a fichajes. Sin embargo, la actualidad deportiva del equipo masculino invita al optimismo. Kick4Life lidera la Zona Sur de la A Division con 20 puntos, y si mantiene esa posición al cierre de la temporada, logrará el tan esperado regreso a la primera división.

La verdadera joya deportiva del club es, sin embargo, el equipo femenino. Las mujeres de Kick4Life conquistaron su primer trofeo en 2018 con la Women’s Super League Cup, se consagraron campeonas de la Lesotho Women’s Super League en 2021 y repitieron el título en 2025, asegurándolo con una jornada de anticipación. En 2025 también protagonizaron un hito histórico al representar a Lesoto en los clasificatorios COSAFA de la CAF Women’s Champions League en Johannesburgo, la primera participación del país en el torneo continental femenino. El plantel cuenta con varias seleccionadas nacionales de Lesoto, y tras la salida de Elizabeth «Lizzy» Yelimala, quien dirigió al equipo durante doce años, el nuevo entrenador Shalane Lehohla asumió en enero de 2026 con el doble desafío de sostener la hegemonía local y crecer a nivel continental. Lehohla es, además, seleccionador de la selección femenina de Lesoto, conocida como Mehalalitoe. En 2020, Kick4Life se convirtió en el primer club de primera división del mundo en comprometerse con presupuestos iguales para sus equipos masculino y femenino. Una decisión que también refleja una realidad: el fútbol femenino no es un apéndice, sino mas bien un pilar equivalente en un país donde las mujeres jóvenes enfrentan tasas de infección de HIV e inseguridad física, económica y social desproporcionadamente altas.
El lugar donde todo esto ocurre es, en sí mismo, un manifiesto. El Stadium of Life, con capacidad para 1.280 espectadores, fue construido principalmente con madera de plantaciones certificadas por el FSC en Mpumalanga, Sudáfrica. Se trata del primer estadio de madera con certificación FSC en África, con un diseño que incorpora 8.584 postes de eucalipto tratado, contenedores de envío reutilizados, iluminación solar y una tribuna de biodiversidad con plantas autóctonas de Lesoto. Desde 2024, Kick4Life mantiene además una alianza de hermanamiento con Wrexham AFC, el club galés propiedad de Ryan Reynolds y Rob McElhenney, que incluye intercambios de entrenadores, promoción conjunta del fútbol femenino y una beca para que jóvenes de Lesoto estudien en la Universidad de Wrexham.
De Maseru a Madrid
El premio Laureus de 2025 no fue el primero en reconocer a Kick4Life, pero sí el de mayor envergadura. El club ya había recibido el Beyond Sport Award for Health en 2010, distinciones de la Nelson Mandela Children’s Fund y del Global Sport Forum de Barcelona, entre otros reconocimientos internacionales. Sin embargo, compartir escenario en Madrid con los mejores atletas del planeta colocó al proyecto en una vidriera global que ningún resultado deportivo en la liga de Lesoto podría haberle dado.

Los números de impacto acumulado dan cuenta de la escala del proyecto. Desde su fundación, Kick4Life ha alcanzado a más de 250.000 niños y jóvenes en Lesoto a través de programas comunitarios centrados en educación, salud y empleabilidad. Más de diez jóvenes formados en la K4L Academy obtuvieron becas deportivo-académicas en universidades de Estados Unidos, incluyendo a Senate Letsie, la primera mujer en la historia de Lesoto en conseguir una beca de estudiante-atleta en ese país.
La visita de figuras internacionales ha acompañado la trayectoria del club desde sus primeros años. En 2007, el príncipe Harry recorrió las instalaciones del proyecto. Un año después, Fabio Capello, entonces director técnico de la selección de Inglaterra, visitó Kick4Life y describió la experiencia como una de las más emotivas de su vida. Estos respaldos de alto perfil contribuyeron a posicionar al club en el radar de organismos internacionales y potenciales donantes, aunque la estructura de financiamiento sigue dependiendo de la combinación entre donaciones, las empresas sociales propias y los programas de voluntariado internacional que organizan desde Maseru.
Steve Fleming declaró a CNN que su sueño es que algún día el equipo masculino gane la liga de Lesoto y clasifique a la CAF Champions League. Con el equipo liderando la segunda división y el femenino consolidado como el mejor del país, Kick4Life sigue demostrando que un club de fútbol puede ser, al mismo tiempo, una herramienta de supervivencia colectiva y un competidor legítimo.


