Al-Ahly está eliminado de la Champions Africana. El club más ganador de la historia del continente perdió 3-2 ante Espérance de Tunez este sábado en el Estadio Internacional de El Cairo y se despide de la competencia en cuartos de final. Un fracaso duro de asimilar para un equipo con tanta exigencia.
Con el 4-2 en el global, los tunecinos avanzan a semifinales. El estadio estaba vacío, no por falta de interés, sino por orden de la CAF, y los registros históricos cambiaron: es la primera vez que el Espérance gana en El Cairo en toda su historia.
Al-Ahly arrancó con todo. A los 10 minutos, Trézéguet convirtió tras un rebote y puso el 1-0, que dejaba el global igualado. El partido parecía ir por el camino que necesitaban los locales. Así llegó al descanso, con el control del juego y la sensación de que podían revertir la serie.
El segundo tiempo fue otro partido. A los 68 minutos, Florian Danho aprovechó un error en la salida del equipo local para empatar. Dos de las peores noticias para un equipo que necesitaba marcar, no sufrir: el error fue propio, y el tanto dejó a Espérance con ventaja en el global. A los 78 minutos, Mohamed Amine Tougai convirtió su segundo penal de la llave, el mismo que había sido el único gol en Radès, para el 1-2. Al-Ahly necesitaba dos goles en los 12 minutos restantes.
Al minuto 84, un córner de Al-Ahly trajo lo que parecía el milagro. Hamza Jlassi, defensor del Espérance, quiso despejar de cabeza y la mandó al fondo de su propia red: 2-2. El marcador devolvía a Al-Ahly a vida. El partido seguía. Pero no por mucho tiempo. En el 90’+4′, otro córner, esta vez del Espérance. La misma cabeza, el arco contrario. Jlassi volvió a conectar y firmó el 2-3 que selló la eliminación.
El mismo jugador había marcado los últimos dos goles del partido: primero en contra, después a favor, desde sendos córners, en menos de diez minutos. Dos cabezazos en la misma noche, en direcciones opuestas, que definieron la llave entera. Ahora los tunecinos enfrentarán en semifinales al ganador de la llave entre Mamelodi Sundowns y Stade Malien, donde los sudafricanos corren con la ventaja del 3 a 0 como local en la ida.
Una temporada que se terminó de romper
Al-Ahly llegó a esta vuelta cargando una temporada de desastre. En la liga local está tercero, lejos de la pelea por el título. En agosto despidió al técnico José Riveiro y luego tuvo que pagarle $588.000 de indemnización por orden de FIFA. Contrató entonces al danés Jess Thorup, bicampeón de la Superliga danesa, pero la situación doméstica no mejoró. El 9 de marzo, el equipo más ganador de Africa perdió contra Tala’ea El Gaish, el 14° de la tabla. El club, por segunda vez en la temporada, evaluó recortar los sueldos de sus jugadores.
El estadio vacío fue consecuencia de la misma espiral. En la fase de grupos, los hinchas de Al-Ahly lanzaron botellas y proyectiles contra los jugadores del FAR Rabat durante el entretiempo de un partido que terminó 0-0. El extremo marroquí Ahmed Hamoudan resultó lesionado en la mano. FAR presentó denuncia formal. La sanción, dictada por un partido de grupos intrascendente, terminó privando a Al-Ahly de su gente en la noche más importante del año.
Al fondo de todo esto estaba el objetivo que se fueron sin cumplir: recuperar la Champions Africana. Al-Ahly quería su título número 13 en lo que es el torneo mas importante del continente africano. Cierra su temporada continental en cuartos de final, eliminado en su estadio, sin público. Y como cada vez que pierde este gigante, la historia recién comienza. Se esperan decisiones fuertes para las próximas horas.


