El Erzurumspor acaba de confirmar su ascenso a la máxima categoría del fútbol turco tras cinco años en la división de plata. Puede parecer un suceso normal, pero entrando en la historia entenderemos la magnitud de esta hazaña.
Cuando se habla de un club ligado al sufrimiento y a la lucha constante, la mayoría de los aficionados del fútbol turco probablemente piensen en el Erzurumspor. Y es que el ascenso a la Süper Lig que acaban de conseguir, tras cinco años en la segunda división sacando el orgullo como principal arma, se ha convertido en un auténtico símbolo de resiliencia y de no rendirse jamás.
Puede sonar heroico, y lo es. En dos de esos cinco años pelearon por evitar el descenso, y en otros dos cayeron eliminados en el play-off de ascenso. Aun así, nunca bajaron los brazos.
Pero… ¿qué es el Erzurumspor?
Es probable que hayas oído hablar de la región de Erzurum por su estación de esquí en Palandöken, una de las más visitadas de Turquía y destino habitual de famosos, o porque fue sede del congreso liderado por Mustafa Kemal Atatürk que marcó el inicio de la Guerra de la Independencia turca.
Centrándonos en el club, el Erzurumspor cuenta con una buena masa social, ya que pertenece a la Anatolia Oriental, una zona tradicionalmente muy futbolera. Las Águilas de Palandöken, como se les conoce, tienen su sede en Erzurum, una de las ciudades más altas y, sin duda, la más fría de Turquía. Esta condición ha convertido al equipo en un rival extremadamente incómodo para cualquiera que tenga que visitarlos, especialmente en invierno, cuando las temperaturas pueden bajar hasta los -30 °C. La región convive con la nieve durante unos ocho meses al año, prácticamente toda la duración del campeonato.
Ese ambiente hostil y glacial ha permitido al Erzurumspor convertir su estadio en un auténtico fortín, donde no solo cumplen objetivos como este ascenso, sino que incluso han sido capaces de plantar cara a los grandes del fútbol turco.

A pesar de tener una afición numerosa, condiciones ideales para ser un equipo difícil de batir en casa y un buen estadio, el Erzurumspor nunca ha sido un habitual de la máxima categoría. Su primer ascenso se produjo en 2019, pero descendió al año siguiente. La misma historia se repitió en 2021: ascendió y volvió a caer tras una sola temporada. Se convirtió en el clásico “equipo ascensor”.
Después llegaron problemas económicos graves, sanciones de la FIFA que impedían fichar y la fuga de jugadores por impagos. El club tuvo que esperar cinco largos años para regresar a un lugar que, sin duda, se ha ganado con creces.
Cuestión de orgullo
En toda esta historia hay varios elementos que hacen del Erzurumspor una institución especial. Pero si hay que hablar de orgullo y pasión, hay que destacar a jugadores como Eren Tozlu, Mustafa Yumlu, Orhan Ovacıklı y Sefa Akgün.
Para entender la magnitud de lo que han logrado, vale la pena compartir las palabras que me envió por Twitter uno de los aficionados más apasionados del club que conozco (@muratsj9):
«Pudimos haber descendido hasta la tercera división, pero gracias a un grupo de jugadores con un carácter increíble batimos récords y regresamos a la máxima categoría. Este campeonato se lo debemos a Eren Tozlu, Orhan Ovacıklı, Mustafa Yumlu y Sefa Akgün, que no abandonaron el equipo a pesar de la prohibición de fichajes.»
De Eren Tozlu se podría escribir un artículo entero. Su carrera en las categorías inferiores del fútbol turco ya es legendaria. Basta con un dato para entender por qué se le considera un auténtico goleador: en las últimas cinco temporadas (exactamente las mismas que el equipo ha pasado en segunda división) ha marcado 67 goles y repartido 16 asistencias. Números que adquieren todavía más valor si recordamos que, gracias a él, el Erzurumspor evitó el descenso a tercera división en el momento más crítico.
Hablando de orgullo, aunque el artífice del ascenso ha sido Serkan Özbalta, es imposible no recalcar la figura de Hakan Kutlu. Fue él quien dirigió al equipo en el momento más complicado de estos cinco años: salvó a un club que no podía fichar, con una plantilla muy limitada, y lo llevó incluso a pelear por el play-off. Kutlu sentó las bases sobre las que Serkan Özbalta ha terminado de construir la maquinaria que hoy vuela hacia la Süper Lig.
El Erzurumspor llega a la máxima categoría con mucha ilusión y, sobre todo, con la experiencia de quien no supo mantenerse en las dos ocasiones anteriores. Ahora tienen la oportunidad de demostrar que han aprendido de sus errores. Deberán convertir su fortín en una auténtica cueva de hielo casi imposible de conquistar, y seguir apostando por jugadores con carácter y ambición que les permitan llevar el escudo del club a lo más alto.


