Pedro Rodríguez Vergara, el peruano que conquistó Bonaire

Foto8

Pedro Rodríguez Vergara, el peruano que conquistó Bonaire

¿Se imaginan ser un niño de 8 años que de pronto debe dejar su país de origen para irse a vivir con su familia a una isla en la que no conoce a nadie, no entiende el idioma y debe instalarse en una nueva cultura? Eso es lo que le pasó a Pedro Rodríguez Vergara, un peruano que desde pequeño adoraba el fútbol, y que supo utilizar esa herramienta no solo para adaptarse a la que hoy es su casa, Bonaire, sino para llegar a representarla a nivel competitivo.

Pero pongamos en contexto el lugar: Bonaire es una isla pequeña (288 Km2 de superficie), situada en el Caribe Sur, cerca de la costa de Venezuela y que cuenta con cerca de 21,000 habitantes. Es parte del Reino de los Países Bajos (como un Municipio Especial Integral), y sus idiomas principales son el Neerlandés y el Papiamento.

A nivel futbolístico, Bonaire no es un miembro de la FIFA, pero sí es parte de la Unión Caribeña de Fútbol (CFU por sus siglas en inglés), así como de Concacaf desde hace poco más de siete años. Es decir, su selección puede participar en la Copa del Caribe, la Copa de Oro o la Concacaf Nations League, pero no puede aspirar a clasificar al mundial de fútbol.

El viaje de Pedro desde Perú hasta Bonaire

En 1998, Pedro, de apenas 8 años, llegó a la isla con pocas expectativas, y ante la adversidad, se refugió en el fútbol. Su talento pronto lo llevó a ser requerido por clubes de la isla y a hacer una carrera futbolística importante en dicho país.

Pedro tiene en su haber dos registros curiosos. Es el único extranjero que ha jugado oficialmente por la selección mayor de Bonaire, y es además, el único peruano que ha jugado por todas las categorías de una selección nacional de un país distinto al de su origen.

Maradona fue su ídolo de infancia. Es hincha del buen fútbol y considera a Messi el mejor del mundo (aunque también admira a Ronaldinho, Iniesta, Xavi, Okocha, Riquelme y César Cueto). Es simpatizante de FC Barcelona, Boca Juniors y fiel seguidor del Sporting Cristal desde pequeño. No encuentro fallas en su lógica.

En exclusiva para AlterFútbol sostuvimos una extensa charla con Pedro, en la que nos contó sobre sus orígenes, su experiencia, su actualidad, y las expectativas para su futuro.

Antes que nada, muchas gracias por el tiempo que nos has brindado Pedro para poder hacer esta entrevista. Empecemos por conocerte un poco mejor. ¿Cuéntanos dónde naciste y cómo es tu familia?

Pedro Rodríguez Vergara (PRV): Buenas tardes, Ienzo. Primero gracias a ti también por la entrevista y por querer saber un poco de mi historia. Yo nací en Perú, para ser exactos en Chosica (distrito de Lima) en 1990. Tengo 31 años. Somos 3 hermanos, todos nacidos en Perú, de los cuales yo soy el mayor. Tengo dos hermanas menores (Margaret y Ángela). En Lima vivíamos en Villa Rica, Ñaña, en Chaclacayo, aunque siempre que voy a Perú, me quedo en la zona de Huaycán, donde viven mis abuelos.

Vine a vivir a Bonaire cuando tenía entre 8 y 9 años de edad (hacia 1998-1999). Mi papá había venido unos años antes (1994 o 1995 si no me equivoco), vio oportunidades aquí, hizo sus papeles y nos trajo a todos de pequeños.

¿Cómo y dónde fue tu primera aproximación al fútbol? ¿Ya jugabas en Perú antes de irte, o empezaste a jugar al fútbol allá en Bonaire?

PRV: Mi papá me cuenta que siempre me gustó el fútbol, desde pequeño. Con mis primos, con los amigos, en el barrio, siempre estaba jugando. En la escuela me gustaba jugar fútbol, y jugábamos campeonatos. A mis 8-9 años yo estaba en primaria y ya tenía conocimiento del fútbol. Es más, mi papá me cuenta que cuando caminaba con ellos, me tenían que agarrar de las manos porque quería patear cualquier cosa que conseguía. No estuve inscrito en equipos, solo partiditos de escuela, juegos de barrio, cosas así.

Ya aquí en Bonaire, en el barrio en el que vinimos a vivir (Nikiboko), había un Centro al que todos los niños iban a jugar fútbol, voleibol y todo tipo de deportes. Mi papá me llevó allí para hacer amigos, conocer gente, y ahí vi que jugaban al fútbol y yo también le entré y me puse a jugar, jugar y jugar. Entonces me dijeron que por qué no me metía al equipo de la escuela en la que estaba inscrito.

Estaba en 4° grado y me inscribí al equipo y el primer año no jugaba mucho porque era el más pequeño. La mayoría eran de 5° y 6° grado, y los de 4° grado estábamos más tiempo en la banca (por ser pequeños), pero cuando me metían a jugar, algo hacía. Cuando pasé a 5° de primaria ya tenía mi lugar en el equipo: era delantero, salí goleador e hice campeonar a la escuela. Para 6° de primaria ya era capitán y también goleador. Y así poco a poco empecé a buscar mi lugar en la cancha y terminé jugando como 10.

Cuando jugábamos campeonatos de escuelas en 6° grado, venía gente de los equipos a vernos, y se me acercaron de algunos de ellos. Con mi papá escogimos el que quedaba más cerca de mi casa en ese momento, que era Atlétiko Tera Corá (ATC) y empecé ahí en los juveniles desde los 13 años y me quedé en ATC hasta los 18 años, cuando me fui a Holanda a estudiar.

¿Fue muy difícil adaptarse al idioma y a la cultura de Bonaire? ¿Cuáles fueron las mayores diferencias que viste con respecto a tu vida en Chaclacayo?

PRV: Sí, sí, claro. Siempre es difícil adaptarse a algo nuevo. Bueno, nosotros éramos pequeños. Mis hermanas eran más pequeñas, pero yo ya tenía un poco más de conocimiento y de razón.

Recuerdo que fue difícil, y es algo que comentamos en la familia. Yo le decía a mi mamá que no me quería quedar, y que me quería ir al Perú a quedarme con mis abuelos. No quería estar aquí primeramente por el idioma, porque no comprendía nada de lo que hablaban. El idioma natal de aquí es el Papiamento, que más que un idioma es un dialecto, y es difícil, porque tiene palabras en portugués, holandés, inglés, español, francés, de todo como un combinado. No podía adaptarme a eso. Y luego está el holandés, que es mucho más difícil que el papiamento y que el inglés. No me iba bien.

También me hacían bullying en la escuela por lo mismo que no entendía el idioma y porque era el diferente. En el tiempo en que vine, en mi clase no había ningún latino, como para poder hablar con alguien en español. Así que fue difícil adaptarme. Pero poco a poco supe conocer gente en el barrio, conocí latinos, y de a poco aprendí el idioma. El fútbol me ayudó mucho, mucho, y yo le estoy agradecido, porque gracias al fútbol hice buenos amigos y varios conocidos. Me ayudó a adaptarme y me quedé por acá.

El estadio de Kralendijk en Bonaire

¿Cuándo te convocan a las selecciones juveniles? ¿Fue una decisión difícil optar por jugar por Bonaire? ¿Tenías alguna ilusión de jugar por Perú en algún momento?

PRV: Por supuesto que la ilusión por jugar por la selección de Perú siempre está. Creo que cualquier niño peruano que le guste y sepa jugar al fútbol, va a tener esa ilusión. Aunque para mí en ese tiempo era mucho más difícil, porque me encontraba fuera del Perú, y además Bonaire es una isla que en ese entonces casi nadie conocía, ni sabía dónde estaba.

Me llamaron a la selección juvenil de Bonaire (U-15) cuando tenía 14 años y jugué algunos partidos de fogueo (amistosos) contra Curazao y Aruba. No era nada oficial, pero gracias a Dios pude destacar, siempre como titular. En la U-17 destaqué mucho más. Hubo un torneo especial que hicieron en el año 2006 (yo tenía 16 años), denominado ‘Juego del Rey’ y se decidió formar la Selección Antillana. En ese entonces Aruba, Bonaire y Curazao eran parte de las Antillas, y la idea era formar una selección para ir a Holanda a jugar contra la Selección Holandesa U-17.

En ese triangular jugamos contra Aruba y ganamos. Luego contra Curazao, y perdimos. Curazao le ganó también a Aruba, así que tuvo el derecho de ser la que juegue bajo el nombre de la Selección Antillana, pero también tenía la posibilidad de reforzarse con talentos de las otras selecciones, así que de Bonaire nos mandaron a llamar a mí y al arquero.

Durante unos 2 o 3 meses salía todos los viernes a Curazao (a 15 minutos en avión de Bonaire) y regresaba domingo en la noche. No viajaba con mis papás sino con un delegado de la Federación de Bonaire. Entrenábamos fuerte, teníamos juegos de práctica; una gran experiencia a mis 16 años. Y yo siempre destacaba, sea en amistosos o entrenamientos, porque quería viajar con la Selección Antillana a Holanda para los Juegos del Rey; pero llegó un momento en que todo se me vino abajo, y fue cuando nos preguntaron sobre los pasaportes.

Yo con toda mi inocencia les entregué el pasaporte, pero no tenía pasaporte holandés en ese entonces, porque aun tenía la nacionalidad peruana. En la selección de Bonaire nunca me lo habían pedido, porque no habíamos participado en juegos oficiales. Entonces, a los pocos días me avisaron que lamentablemente tenía que dejar la Selección porque no tenía la nacionalidad holandesa y por tanto no podía jugar para la Selección Antillana. Se hicieron intentos para que pueda viajar, pero al final no se pudo.

Una lástima que no hayas podido ir a ese partido tan representativo. ¿El fútbol es un deporte importante en Bonaire? ¿Hay muchos seguidores de los clubes o de la selección?

PRV: Sí, una lástima, porque estoy seguro de que lo hubiera aprovechado.

El fútbol aquí es importante, en términos de fanáticos. Es el deporte rey. Se ve mucho a Barcelona, Real Madrid, y se siguen casi todas las ligas europeas. En Bonaire mismo también el nivel de fútbol ha subido mucho. Estamos afiliados a la Concacaf y a la KNVB.

Ahora está creciendo mucho el fútbol. Antes jugábamos en campos de arena, y solo había un estadio con hierba artificial. Ahora todos los estadios tienen hierba artificial. Cuando hay partidos, los estadios están llenos. Gracias a Dios aquí el COVID no ha pegado muy duro y se ha podido seguir con los partidos.

En lo único en lo que no se ve mucha afición es en la parte de la selección. No se sigue mucho, y creo que es porque los partidos de la selección hasta ahora no se han jugado aquí en Bonaire. La gente sigue más a la selección de Curazao que tiene ahora un nivel top.

Te cuento también que cuando tenía 17 años, hubo un equipo profesional, el NEC Nijmegen de Holanda, que tuvo su tour de preparación por el Caribe, y de la nada sacaron una selección de Bonaire. Me escogieron para participar con ellos, en la selección de mayores, y fue ese el partido en el que debuté. Entré al minuto 75 u 80. Era el más joven de todos y el único latino también. Ante estadio lleno, jugamos contra los profesionales y nos metieron una goleada (creo que 12 o 13 a 0). Fue algo bonito poder debutar así en la selección de mayores, no por el resultado, pero sí contra un equipo profesional.

Además, recuerdo que en ese partido también jugó otro peruano, Miguel Valenzuela, un buen volante, que en ese entonces estaba trabajando aquí en Bonaire, y con el que también jugué en SV Uruguay.

Hoy el NEC Nijmegen creo que está en segunda división. Jugar contra ellos fue una gran ilusión, y toda mi familia estuvo ahí, apoyándome siempre.

Bonaire vs Surinam. Trofeo ABCS 2013. Pedro es el sexto desde la izquierda.

¿Y cómo se portan los hinchas en la tribuna? ¿Son muy agresivos?

PRV: Desde la tribuna son usuales los reclamos al árbitro, pero no tan agresivos. En papiamento le dicen ‘Refree fluit kos na sla’, ‘Refree malu, bai siña fluit’, que significa ‘Pita bien las cosas’.  ‘Árbitro malo, anda aprende a pitar’. Y por ahí alguna otra palabra que no quiero repetir, pero que no es tan común.

Me contabas que te fuiste a estudiar a Holanda ¿Cómo fue tu experiencia allá? ¿Qué estudiaste? ¿Cuánto tiempo te quedaste? ¿Tuviste oportunidad de jugar al fútbol en Países Bajos?

PRV: Me fui cuando tenía 18 años, casi para cumplir 19. Terminé mis estudios aquí, y estuve trabajando un tiempo. Fui a hacer mi carrera en Administración de Empresas. Llegué a Holanda y contacté a algunos amigos que conocí desde aquí y a los que les gustaba el fútbol. Ellos me buscaron un equipo y empecé a jugar allí.

Empecé a jugar en un nivel amateur alto (no profesional). A fin de mes me pagaban unos 150 Euros, además de la comida. Todos los días tenía que estar allí para almorzar. Me daban bolso, uniforme, ropa para entrenamientos (chalecos, buzos).

Estuve estudiando en La Haya (Den Haag) y pasé a otro equipo, también de un nivel alto. Pero empecé a tener problemas: no me quedaba mucho tiempo para mis estudios que eran bastantes y pesados, así que decidí dejar el fútbol por un tiempo. No lo dejé totalmente de lado, porque sí seguía jugando, pero no tan intenso como si le prestara mucha atención. Terminar mi carrera era mi prioridad.

Como no tenía tiempo de entrenar, empecé a perder físico y ya no podía jugar en equipos de nivel alto sino que me fueron mandando a categorías inferiores. Empecé jugando en 5° división y luego fui bajando y no sé en qué división terminé jugando, porque dejé los entrenamientos a un lado. Y sabes que si uno no entrena, pierde su lugar; y a mí no me gusta para nada estar en la banca. Prefiero jugar y que me saquen. Al final, así pasé mis 5 años en Holanda y pude terminar mi carrera allá.

Cómo se da la decisión de regresar a Bonaire? ¿Y ya en Bonaire, volviste al fútbol de inmediato?

PRV: Terminé mi carrera en Holanda e iba empezar una carrera nueva (vinculada al deporte), pero para eso necesitaba dinero que en ese momento yo no tenía, ni mi familia tampoco. Entonces decidí regresar a Bonaire con la idea de trabajar un tiempo (yo pensaba en unos 2-3 años) para luego volver a Holanda a hacer mis estudios.

Al inicio fue difícil conseguir un trabajo en lo que estudié, pero como siempre he hecho, trabajé de todo. Conseguí un buen trabajo acá, conocí a la que ahora es mi esposa, y ya no me dio el apetito de regresar a Holanda. Mi esposa salió embarazada, y nació mi primera hija, Sarah. Y luego con mucho esfuerzo ya tuve mi trabajo fijo. Ahora ya tenemos nuestro segundo hijo, y ya nos quedamos por acá.

¿Y cómo fue tu vuelta al fútbol en Bonaire?

PRV: Cuando regresé de Holanda, en el 2013, volví de inmediato al fútbol. Venía un poco pasado de peso, debido a que no hacía mucho allá. Empecé en Arriba Perú, que es un equipo de peruanos aquí y que en ese tiempo empezaban a jugar en la Liga. Entré a ese equipo porque mis papás fueron fanáticos y yo les había prometido que iba a jugar un año para su equipo. Para el segundo año, otro equipo compró mi pase, SV Uruguay.

Apenas regresé, me puse 100% en buen estado físico y empecé a jugar. Y ese mismo primer año volví a la selección mayor de Bonaire y nos fuimos a jugar un torneo a Curazao, el torneo ABCS. Ahí también jugó el peruano Miguel Valenzuela.

[Nota: El torneo ABCS es un campeonato en el que se enfrentan las selecciones de Aruba, Bonaire, Curazao y Surinam. En la edición 2013, Bonaire ocupó el 3° lugar, tras caer ante Surinam 0-2 y vencer a Aruba por 2-1. Pedro Rodríguez Vergara disputó los 180 minutos]

¿O sea que volviste a la selección después de aquel partido a tus 17 años, con casi 24 años de edad?¿Sigues jugando al fútbol hasta hoy? ¿Tienes contrato con algún club?

PRV: No. Justo antes de irme, a los 18 años, estuve en un partido contra Curazao en un torneo pequeño y eso fue lo último que jugué con la selección absoluta. Y sí, cuando volví y tenía 23 años (casi 24) entré a la selección para jugar la Copa ABCS.

Durante los 5 años que estuve en Holanda, me mandaron a buscar, pero no para la selección, sino para reforzar a equipos que jugaban semifinales del campeonato (como SV Vespo), aunque no pudimos llegar a la final.

Estuve jugando en la selección desde que regresé a mis cerca de 24 años, hasta que tenía 27 años. A los 28 años tuve un problema en la rodilla, que ya no estaba al 100%. Además, por cuestiones de trabajo y familia (ya con mis hijos), decidí dejar un poco atrás el fútbol.

Por el momento (desde hace un año) no estoy jugando, aunque estoy inscrito en Arriba Perú. Tengo que recuperar físico y muchas cosas aún. Pero básicamente no juego por cuestiones de trabajo, y estoy aprovechando para darle más tiempo a la familia.

¿En total en cuántos clubes has jugado en Bonaire? ¿Eres hincha de alguno de ellos?

PRV: Empecé jugando en ATC (Atlétiko Tera Corá), luego cuando me fui a Holanda el equipo SV Vespo me mandó a buscar. Cuando regresé de mis estudios jugué en Arriba Perú un año, siendo capitán del equipo. Luego pasé a SV Uruguay, donde estuve 3 años más y también fui capitán del equipo. De [SV] Uruguay pasé a [Atlétiko] Flamingo donde jugué un año y medio. Luego regresé a mi equipo [SV] Uruguay y tras eso el último equipo en el que estuve (estoy) inscrito fue en Arriba Perú.

Aparte de eso, he jugado con SV Juventus y con Real Rincón, que son los dos equipos más ganadores de la isla; no oficialmente, pero sí me buscaban para reforzarlos en torneos [amistosos] en Curazao, aquí en Bonaire, contra equipos de Aruba y Curazao.

Soy hincha de 2 equipos de aquí. Atlétiko Tera Corá, que es el equipo donde empecé toda mi vida futbolística, me ayudaron bastante, estoy muy agradecido y si tengo chance algún día me gustaría regresar donde ellos. Y el otro es SV Uruguay, al que también estoy agradecido, porque pasé buenos 3 años allí siendo capitán, el público me trataba bien, y conocí varios amigos que hasta ahora tengo.

Pedro Rodríguez (primero abajo a la izquierda) con el SV Uruguay

¿Hoy en día a qué te dedicas?

PRV: En mi trabajo ejerzo mi profesión, que es Administración de Empresas. Trabajo en la Escuela Superior de Bonaire, que es la escuela más grande de aquí, y hago administración y finanzas. Aparte de eso, mi papá tiene su compañía de carpintería y construcción, y también soy administrador de esa compañía.

Entiendo que en Bonaire el fútbol es semiprofesional. ¿Cuándo jugabas en los clubes o en la selección, recibías algún tipo de remuneración? ¿Cuál fue tu principal medio de subsistencia durante tu carrera futbolística?

PRV: El fútbol aquí desde hace algunos años ya es un fútbol pagado. Hasta antes de que me vaya a Holanda no recibía ningún tipo de pago. Cuando estuve en Holanda los clubes que te mencioné que me mandaron a buscar, me pagaban el pasaje y para mí eso era suficiente, porque tenía mi familia aquí, pasaba unos días con ellos y luego volvía a Holanda.

Cuando regresé, el primer año que jugué con Arriba Perú no hablamos nunca de dinero, porque mi papá era el presidente del club (y mi tío estaba en la directiva), así que simplemente les ayudé.

Cuando pasé a SV Uruguay, los tres años siguientes, sí. No era un salario de lo cual pudiera vivir, pero sí era un ingreso extra que ayudaba mucho, y que fue subiendo año a año. Luego pasé a Flamingo con una remuneración ligeramente superior, que podía subir dependiendo de los goles y de mi desempeño en el campo. Al regresar a SV Uruguay volví a la remuneración que tenía antes de pasar a Flamingo.

Ahora último cuando volví a Arriba Perú, ya estaba con problemas de la rodilla y de físico, por lo que no pude aportar como antes, así que no me daba como para pedir algo si es que no puedo contribuir con el equipo.

Ese dinero siempre fue algo extra, no como para vivir de ello. Mi sustento es mi trabajo, tengo un buen salario y puedo vivir tranquilo. En general, todos los que juegan en la liga no pueden vivir del fútbol. Usualmente tienen su propio trabajo, algunos en construcción, carpintería, pintura, algunos en oficinas, otros tienen sus propias empresas, etc. El fútbol lo mantienen como un hobby, pero también como una entrada extra.

Con la selección, solo cuando salíamos [de viaje], ellos se encargaban de estadía, comida, transporte y nos daban dinero en dólares para nuestros gastos. Una vez que tuvimos que ir a Martinica a jugar una ronda de eliminaciones, nos dieron un importe mayor y en euros porque estuvimos como 2 semanas por allá. Las otras veces que íbamos a lugares más cercanos como Curazao, Aruba, Antigua, Bermuda, eran montos menores en dólares, y además no íbamos por mucho tiempo, máximo 3 a 5 días..

¿Cuál es la actividad económica principal de Bonaire? ¿Turismo?

PRV: Sí, la actividad que genera más dinero a Bonaire es el turismo. Cruceros, gente que viene a las playas, buceo, todo lo que tenga que ver con el mar Caribe que es hermoso. Además, la economía de Bonaire está creciendo: más casas, más hoteles, más trabajo para otras personas.

Aparte de eso, te puedo comentar que, como somos una isla que pertenece a Países Bajos, ellos nos subsidian mucho dinero para que lo administremos. Por ejemplo, en la Escuela en la que trabajo, no generamos ingresos. Tenemos un saldo importante de dinero que nos envían mensualmente y nosotros lo administramos y lo repartimos en la Escuela para gastos de salarios, compras, para los niños (ellos no tienen que comprar nada), cosas así.

Pedro y su familia en las playas de Bonaire

¿Qué actividades son usuales en Bonaire y que no necesariamente se ven en Perú o en otros países de la región? ¿Cómo es la comida de la isla?

PRV: Aquí tenemos la costumbre de disfrutar del mar, aprovechando que el Caribe es un mar hermoso. Tratamos de ir a la playa siempre que se pueda. Puede ser 3 o 4 veces por semana, y los fines de semana con seguridad, para pasar tiempo en familia, y hacer barbacoas.

Y la comida típica es lo que llamamos comida criolla: vaca, cabrito, pescado asado, arroz moro, arroz blanco y la sopa de iguana [sopi yuana].

Sopa de Iguana, plato típico de Bonaire

¿Cómo distribuías tu tiempo entre los entrenamientos por el club o selección y tu vida laboral?

PRV: Al principio cuando regresé era fácil, porque conocí a la que es mi actual esposa, pero éramos simplemente amigos. No tenía ningún compromiso, niños, nada,  simplemente mi trabajo. Yo salía del trabajo y lo que quería era fútbol y más fútbol. Podía jugar 2-3 partidos. Iba, entrenaba, venía a la casa, podía poner todo mi tiempo en el fútbol.

Cuando me casé y nació mi niña, fue un poco más difícil, porque como te dije el fútbol no es algo de lo que yo podía vivir. Empecé a bajarle el ritmo a los entrenamientos, faltaba a veces, pero sí rendía siempre en el campo. Los entrenamientos de la selección eran en su mayoría los fines de semana, y eso no era problema para mí, porque siempre he trabajado de lunes a viernes.

Entrenaba lunes, miércoles y viernes con el club, y sábados y domingos con la selección. Cuando no había selección, y no tenía partido de liga el domingo, jugaba los sábados ya sea con equipos de veteranos o cualquier otro equipo. Y los martes y jueves siempre había “pichangas” [picados], como en todos lados, y yo iba y jugaba.

Cuando empecé con la compañía de mi papá, que le ayudé desde el comienzo a levantar la empresa, me quedaba menos tiempo para entrenamientos. Por eso dejé un poco de entrenar. Trabajo de 8 a.m. a 5 p.m., salgo de aquí y llego a mi casa a las 5:30 a 6 p.m. y me pongo a trabajar si hay algo que hacer en administración, hablar con clientes, ver pedidos, etc., hasta las 7 u 8 p.m., y ya no me da tiempo porque termino muy cansado.

Aparte estaba descuidando un poco a la familia, porque estaba trabajo-fútbol-trabajo-fútbol. Por eso mismo, y por lo de la rodilla, decidí dejar de lado un poco el fútbol y mantenerme más en el trabajo que es mi sustento, y en mi familia.

Pero sí extraño el fútbol, los juegos, ir a un estadio y que esté lleno. Por eso hace unos meses hablé con mi esposa y voy a retomar otra vez el fútbol. Trataré de recuperar el físico y comenzar otra vez, pero no en el club en el que está mi ficha (Arriba Perú), sino en un club que sea competitivo. Si yo llegué a Arriba Perú este año fue porque sabía que, si no entrenaba, igual tenía mi lugar en el once titular o aunque sea iba a jugar algunos minutos. Pero otros clubes como SV Uruguay, Flamingo o Real Rincón, son muy competitivos, y si no entrenas no tienes lugar ni en los 11 ni en los 18. Quiero recuperar físico y volver a uno de esos clubes que siempre están del 4° o 5° puesto para arriba y no de los que están de 8° para abajo. Aquí en Bonaire son 10 clubes en total en la liga.

¿Tu papá fue Presidente y fundador de Arriba Perú? Me queda clara tu relación con el club

PRV: No sé si exactamente fundador, porque creo que cuando él estuvo aquí el club ya estaba levantando. Pero sí tuvo mucho que ver desde los inicios del club y fue su Presidente durante varios años. Es más, cuando mi papá fue Presidente, él se encargó de hacer todo lo necesario (estatutos, etc.) y el club pudo entrar a la Liga de Bonaire. Antes era un equipo que jugaba los sábados y no tenía nada que ver en la liga. Mi tío también fue Presidente, en la temporada en la que yo regresé. Mi papá quedó afiliado al equipo. Y esa es toda mi conexión con el club (más allá de jugar fútbol y listo).

Ahora mi papá juega en el equipo de 50+ de Arriba Perú y no sé quién maneja el equipo que participa en la liga.

Pedro y su padre jugando con el club Arriba Perú

¿Hay algún club que esté en proceso de profesionalizarse en Bonaire? ¿Los entrenadores viven de ser entrenadores o tienen que tener otro trabajo?

PRV: No veo muy posible que un club se convierta en profesional, debido a que somos una isla pequeña con pocos habitantes. Al igual, nuestra isla hermana, Curazao, también tiene un fútbol semiprofesional, y Aruba lo mismo.

Lo que sí tenemos son algunos jugadores buscando ser profesionales. Ahora tenemos dos muchachos de 17-18 años que están en España, en una de las divisiones inferiores, y un muchacho, que conozco y con el que hablaba mucho, que está jugando en Holanda, en la tercera división.

Para los entrenadores, a quienes también conozco, es lo mismo que con los jugadores. Todos tienen sus trabajos y el fútbol es como una actividad extra; no se puede vivir de él.

¿Cómo es tu relación hoy con el Perú? ¿Viajas seguido? ¿Sigues el fútbol peruano?

PRV: No sigo mucho el fútbol peruano, porque aquí no se pueden ver los partidos muy fácilmente. Aquí se ven las ligas europeas completamente, y de Sudamérica solo alcanzamos a ver la Libertadores, Sudamericana, pero no las ligas locales.

Sí sigo a la Selección, y soy hincha de Sporting Cristal, porque mi papá desde pequeño siempre me mantuvo en contacto con el club, así que es mi equipo favorito del Perú.

No voy muy seguido al Perú, lamentablemente. Nos queda un poco difícil. Voy cada 3 a 4 años. Tengo allá familia completa: primos, tíos, conocidos y mis abuelos, que voy por ellos. Estuve hace poco, en julio, por 3 semanas, y calculo que ya regresaré dentro de 2 años más.

¿Tienes doble nacionalidad? ¿Tu familia es de Bonaire?

PRV: No tengo doble nacionalidad. Solo tengo la nacionalidad de Países Bajos. Cuando yo tenía 17 años, mi papá hizo sus trámites, aplicó y obtuvo la nacionalidad de Países Bajos, por lo que le tocó renunciar a la nacionalidad peruana. Como yo era menor de edad, automáticamente también cambiamos de nacionalidad. Todos tenemos solo la nacionalidad holandesa: mi papá, mi mamá, mis hermanas y yo.

Me informaron que puedo volver a aplicar para la nacionalidad peruana, pero como no estoy en Perú no lo he hecho. Tengo el pasaporte peruano, pero ya ha caducado.

Mis hijos son nacidos aquí, así que son Bonarianos, con nacionalidad holandesa. Mi esposa es nacida en Colombia, pero también con nacionalidad holandesa.

Pedro y su familia durante las fiestas

¿Te ves en algún momento de tu vida en el largo plazo regresando a vivir a Perú o prefieres la vida en Bonaire?

PRV: Buena pregunta. Vivir en Perú no creo, pero sí me gustaría ir allá por un largo tiempo. El Perú me parece un lugar hermosísimo. Cada vez que voy y tengo la oportunidad, me gusta visitar algo nuevo. La comida de Perú es la mejor del mundo. Así que no a vivir, pero sí me gustaría ir de vez en cuando por tiempos más extensos para conocer un poco más de mi país, del que salí muy pequeño y no pude conocer mucho.

Mi pensamiento hacia el futuro es ir a Holanda. Estamos pensando en ir el próximo año. Yo iré por cuestiones de trabajo y mi esposa por una carrera que quiere hacer y que no hay aquí en Bonaire. Y los niños para que sigan sus estudios, porque el Gobierno ayuda mucho en ese sentido. No sé cómo es en Perú, pero pienso en mis hijos y creo que aquí les puedo dar un mejor futuro y creo que ellos pueden lograr más cosas.

¿Qué es lo más valioso que te ha dejado el fútbol?

PRV: Hay tres cosas de las que estoy orgulloso de haber hecho en el fútbol. La primera es poder haber debutado en la Selección Mayor, teniendo solo 17 años, y contra un equipo profesional como NEC Nijmegen. La segunda, poder haber tenido la dicha de jugar al fútbol con mi papá en un equipo; no en la liga, pero sí poder disfrutar de algunos partidos padre e hijo jugando en el mismo equipo. Y la tercera, la dicha de haber tenido un buen pie y haber hecho buenas cosas en el fútbol que me hicieron muy conocido aquí en Bonaire.

Lo de tener un buen pie, me refiero a que tengo, creo, una buena calidad para los tiros libres y los disparos de larga distancia, que han sido siempre una de las armas de mi juego, aparte de mi visión del campo. Todo eso gracias a mi papá que siempre me ayudó a entrenar. Me enseñaba a patear los tiros libres en la casa, metiéndome en problemas con mi mamá. Desde pequeño yo tenía que patear los tiros libres y la pelota tenía que pegar donde él me mostraba, y a veces le pegaba a la ventana, a la puerta, o al techo. Fueron etapas muy bonitas de mi vida y que gracias a mi papá pude perfeccionar mi técnica en esos tiros lejanos.

¿Y cuáles fueron tus anécdotas más curiosas?

PRV: Algo que me pasó un par de veces fue que estuve calentando antes del partido, todo iba bien, nos cambiamos, salimos a la cancha, y a los 5 minutos de empezado el partido, me da malestar estomacal y tengo que salir corriendo al baño, pidiéndole permiso al árbitro, para volver luego de unos minutos.

Otra cosa curiosa que me pasó fue que hace unos años, en la liga, nos hacían antes de cada partido el control antidoping (en la selección siempre era después del partido). Escogían a 3 personas de cada equipo. Así que empezó la liga, jugamos 1, 2, los 9 partidos de la primera vuelta y nunca me llamaron.

Para la segunda vuelta yo dije ‘mi nombre nunca sale’, y tomé agua y fui a orinar. Cuando sacan la bolilla y sale el número 10, Pedro Rodríguez. Tenía que hacer el control y debía orinar en frente de la gente del laboratorio, y no podía. Empezó el partido y yo todavía no podía. ¡Me demoré 15 minutos para conseguirlo y me perdí esos 15 minutos del partido!

El técnico no sabía qué hacer. Quería cambiar la alineación inicial, para que luego yo entre como recambio, pero le dije que me espere, que no me iba a demorar mucho. Cuando empezó el partido no pudo hacer el cambio y tuvieron que jugar 15 minutos con 10 hombres. Felizmente no nos metieron gol, porque me hubiera dolido. Ya ni me acuerdo como terminó el partido, pero me quedó la lección de aguantarme hasta el último minuto a ver si salía mi nombre o no.

Cuando llegue el momento de retirarte de las canchas, ¿te gustaría seguir vinculado al fútbol? ¿de qué manera?

PRV: Sí, claro. Es más, te cuento que hace dos años hice mi examen de licencia C como técnico, para entrenar equipos de niños y juveniles hasta los 13-14 años. Estuve un tiempo entrenando a algunos niños, pero como no tenía mucho tiempo no me seguí comprometiendo con eso.

Quisiera tener en el futuro la licencia para entrenar a equipos de mayores, cuando yo sea más grande, claro. También porque tengo mi hijo, y veo que le gusta el fútbol y quisiera mostrarle, enseñarle, llevarlo y hacer todas esas cosas que mi papá hacía conmigo.

En el 2019, fui asistente del técnico de la Selección U-17. Nos tocó ir a Miami para un torneo de Concacaf y estuvimos una semana por allá. Me llevaron porque todos los muchachos me conocían; eran unos niños que me habían visto jugar desde antes, y estaban muy contentos de que les diera consejos, técnicas, y la pasamos muy bien.

¿Cómo compatibilizarías el seguir en el fútbol con lo que me comentaste antes, sobre tu idea de irte a Países Bajos?

PRV: Bueno, si tengo chances de seguir los cursos y licencias de técnicos, podría hacerlos allá, que se pueden hacer mucho más fácil. Y también seguir jugando, recuperar mi físico, no creo que al 100% porque uno sabe que la edad también sube. Ya no tengo 23 o 25 años, cuando estaba al máximo, pero si puedo intentar llegar al 70% u 80% del físico de antes, y volver a comenzar.

Quizás no llegue tan lejos, pero si quisiera que mis hijos me vean, que les entre ese amor por el fútbol, y yo volver a sentir el cariño de la gente, que gracias a Dios siempre me tratan bien aunque no esté jugando. Cuando me ven, me saludan, conversamos. Es muy bonito el cariño que se gana uno con el fútbol.

Pedro en su faceta de entrenador del SV Uruguay – Titans (categorías 10-13 años)

Una última pregunta: ¿Te ves con posibilidades de regresar a la selección de Bonaire?

PRV: Sí, claro. La posibilidad siempre está ahí. Es cierto que hay muchos jóvenes y bastante competencia por el nivel en el que están, pero la experiencia y lo que uno sabe siempre se necesitan en una selección. La fuerza, la jerarquía, el mandar. Sí se puede, pero tendría que ponerme al 100%, lo más rápido posible, antes de que vaya a viajar, porque como te comenté, los planes para irme están listos para el próximo año. Puede ser, aunque lo veo un poco difícil.

Bueno Pedro, muchísimas gracias por tu tiempo. Como despedida quisiera pedirte por favor si puedes enviar un saludo a los seguidores de AlterFútbol, que siempre están pendientes de historias tan notables y curiosas como la tuya

PRV: Claro Ienzo. Muchas gracias por la entrevista y por haberme dedicado tu tiempo. Un saludo grande y un abrazo fuerte para todos los seguidores de AlterFútbol.

Muchas gracias de nuevo, Pedro, y muchos éxitos en tus emprendimientos.

PRV: Muchas gracias por todo.

COMPARTÍ ESTE ARTÍCULO

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on print
Share on email

Una respuesta

  1. Muy buena y entretenida entrevista que nos hace conocer, además del personaje entrevistado, un poco de como es y se maneja el fútbol en recónditos lugares de los que uno quizás nunca tendría oportunidad de ver y enterarse…..Muchas gracias y felicitaciones Ienzo por tan excelente y detallado reportaje….Un gran abrazo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *