Alemania goleó 7-1 a Curazao en el NRG Stadium de Houston por la primera fecha del Grupo E del Mundial 2026. Pero el resultado final no cuenta la historia completa. Hubo un momento, al minuto 20 del primer tiempo, en que el marcador decía 1-1 y 156.000 personas en una isla del Caribe creyeron que todo era posible.
Felix Nmecha abrió el marcador a los 5 minutos para Alemania, pero Curazao respondió rápido. Livano Comenencia, un mediocampista de 22 años formado en las inferiores de PSV que hoy juega en el FC Zürich, conectó un disparo dentro del área que venció a Manuel Neuer. Fue el primer gol de Curazao en la historia de los Mundiales. Las redes lo bautizaron héroe nacional antes de que terminara el primer tiempo.
El empate duró 17 minutos. Nico Schlotterbeck puso el 2-1 de cabeza a los 37′ y Kai Havertz convirtió un penal en el descuento del primer tiempo para irse 3-1 al vestuario. El segundo tiempo fue un trámite. Jamal Musiala amplió apenas arrancó la etapa complementaria, Nathaniel Brown marcó el quinto, Deniz Undav el sexto desde el banco, y Havertz cerró su doblete a los 87′. Siete goles, seis goleadores distintos.
El debut de Advocaat y el pipeline holandés
En el banco de Curazao estaba Dick Advocaat, el técnico de 78 años que renunció en febrero por la salud de su hija y que los propios jugadores forzaron a volver en mayo. El hombre que clasificó a la isla de forma invicta al Mundial terminó dirigiendo el debut, como querían todos. Fred Rutten, su reemplazante temporal, había perdido los dos amistosos que dirigió y terminó saliendo por presión del plantel y del sponsor principal, Corendon.
El gol de Comenencia resume la esencia de esta selección: nacido en Breda (Países Bajos), formado en PSV, con doble nacionalidad, eligió representar a Curazao. Es el mismo pipeline holandés-curazoleño que alimenta al plantel entero, con los hermanos Bacuna, Tahith Chong y Riechedly Bazoer como exponentes de esa conexión caribeño-europea.
El 7-1 evoca inevitablemente al Mineirazo de 2014, cuando Alemania aplastó a Brasil por el mismo resultado en Belo Horizonte. La coincidencia numérica no pasó desapercibida, aunque el contexto es radicalmente distinto. Para Alemania, que no ganaba un partido inaugural de Mundial desde aquel 4-0 a Portugal en 2014, es una declaración de intenciones. Para Curazao, la derrota es apenas una anécdota dentro de un hito que nadie les va a sacar: jugaron un Mundial y le hicieron un gol a los tetracampeones. El próximo desafío será Costa de Marfil, el 21 de junio.


