#02 – El Fútbol en tiempos de Crisis

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#02 – El Fútbol en tiempos de Crisis

¿Qué función cumple el fútbol en una sociedad que entra en crisis? Analizamos el rol central que tuvo el fútbol en las últimas revueltas en Sudamérica (en especial Chile y Bolivia) y las esquirlas que generan los conflictos en Medio Oriente en el deporte, con énfasis en Irán e Irak.

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Notas del Episodio

En el primer episodio vimos como el fútbol nos puede ayudar a comprender una determinada tensión en una sociedad. En este segundo episodio hablamos de como el fútbol deja de ser una herramienta para mostrarnos una sociedad, sino como se convierte en un campo de batalla simbólico cuando una sociedad determinada entra en crisis (ya sea por una revuelta popular, una guerra, o incluso un golpe de estado).

Sudamérica I: El fútbol durante la crisis política en Chile

Cantos de las hinchadas del Colo Colo y la Universidad Católica contra Sebastián Piñera

A mediados de Octubre y a raíz de un aumento en el transporte público en Santiago, se desataron una serie de protestas en Chile que fueron escalando tanto en intensidad como en su masividad. Los pedidos fueron mutando y fueron develando cuestiones mas profundas en la sociedad, como exigir un cambio en el sistema económico y una nueva constitución.

En ese contexto, el fútbol no estuvo ajeno y tuvo un rol central. Las hinchadas se unieron en las protestas y los futbolistas se involucraron activamente (desde sus estrellas como Gary Medel, Arturo Vidal o Claudo Bravio, hasta futbolistas del ascenso). Esto se manifestó fuertemente en una idea que alteró totalmente el panorama del futbol chileno: no se podía jugar al fútbol.

¿Qué razón había detrás? La idea de que disputar un encuentro del fútbol ayudaba a dar la imagen de una sociedad «normalizada», algo que deseaba el gobierno de Sebastián Piñera. Así, ocurrieron tres hechos muy importantes:

  • Se suspendió el fútbol organizado en todo Chile y cuando la ANFP intentó hacerlo volver, los jugadores, nucleados en su gremio, se negaron.
  • Los jugadores de la selección chilena se negaron a jugar la fecha FIFA de Octubre, obligando a suspender una serie de amistosos.
  • Se suspendió la final de la Copa Libertadores, que iba a disputarse en Santiago. Los manifestantes manifestaron que de haberse jugado tenían planeado hacer una masiva movilización al estadio para evitar jugar el partido.

Sudamérica II: El fútbol durante la crisis política de Bolivia

A diferencia de Chile, en Bolivia los clubes y los futbolistas bregaron por una rápida vuelta del fútbol una vez que la «presidenta encargada» Jeanine Añez asumió tras el golpe de estado. ¿Por qué sucedió esto?

Basicamente porque la estructura del fútbol boliviano está muy asociada a los grupos de poder que apoyaban al nuevo gobierno y confrontaban con la presidencia de Evo Morales. Por ejemplo, Marcelo Claure, presidente del Bolivar, rapidamente salió a reconocer y felicitar a la nueva presidenta.

La principal similitud con Chile es el deseo del gobierno de retomar el fútbol (que había sido suspendido semanas antes tras los conflictos desatados por la elección) para dar la imagen de un país normalizado y bajo control. A diferencia de su par trasandino, sin embargo, en Bolivia todos los actores involucrados en el fútbol optaron por otorgarle ese factor al gobierno.

Para un raconto mas detallado, recomendamos esta nota de Roberto Parratino en su nota en Tiempo Argentino, «El fútbol como factor normalizador en Bolivia«.

El fútbol como factor diplomático en Medio Oriente: El caso de Irán

Medio Oriente tuvo un arranque del 2020 complicado con el asesinato de Qasei Soleimani, uno de los altos generales de Irán, en manos de un ataque de drones llevado a cabo por Estados Unidos en Bagdad. La tensión escaló rapidamente y se presumía una nueva guerra que pondría en jaque a la región.

Ante esta situación, la AFC (la confederación asiática de fútbol) decidió preventivamente suspenderle la localía a los equipos iraníes en la Champions League Asiática que se disputaba actualmente. Dos equipos fueron los primeros afectados: El Esteghlal, uno de los dos grandes del país, y el Shar Khodro.

Ambos equipos amenazaron con boicotear la competición y abandonarla. La federación iraní de fútbol hizo lo propio también, viendo como esta decisión afectaba la imagen de su país al mundo. En Medio Oriente la cuestión de la localía en el fútbol es muy importante: dada la inestabilidad en la zona, el poder mostrar que en tu país se pueden dar esta clase de eventos es un signo de estabilidad y normalidad que debe ser preciado.

Tras una serie de negociaciones entre la AFC y la federación iraní, y a la par de la bajada en la tensión con Estados Unidos, negociaron una salida conjunta: los partidos de la ronda de Champions League se jugarían en Emiratos Árabes, y los próximos encuentros se irían decidiendo a medida que lleguen, analizando la situación. De esta manera, se desactivó un foco de conflicto temporalmente que habrá que ver como sigue.

Quienes estén interesados en conocer mas sobre el fútbol en Irán, pueden leer esta nota que escribio Nahuel para Enganche: «Irán: Fútbol, revolución y mujeres empoderadas«.

El fútbol como factor diplomático en Medio Oriente: El caso de Irak

A partir de la guerra con Estados Unidos de comienzos de siglo, la estabilidad y la normalidad en Irak se volvieron bienes escasos. En el fútbol, esto significó perder su potestad de albergar partidos internacionales desde 2004, con breves interrupciones.

A medida que la situación fue amainando (dentro de los carriles que pueden esperarse en la región), y con la llegada de Infantino al poder, la federación iraquí comenzó un proceso de negociación para volver a albergar partidos oficiales en su suelo.

Irak desarrolló una fuerte infraestructura en estadios, gastando mas de cinco mil millones de dólares según cuentan autoridades oficiales. En ese contexto, no poder utilizarlos para uno de sus fines principales era una ofensa que los sucesivos gobiernos quisieron levantar.

El estadio de la ciudad de Basra en Irak.

Finalmente en octubre de 2019 vuelve el fútbol a Irak en la ciudad de Basra, con el partido por clasificatoria que disputaron ante Hong Kong. Coincidentemente, para ese tiempo, las protestas que se masificaron en Bagadad (ya no por la guerra, sino por cuestiones de política interna), amenazaron con suspender nuevamente la localía.

Sumado al conflicto entre EEUU e Irán, donde Irak juega su rol ya que muchos de los ataques sucedieron en su suelo, queda ver si a lo largo del año estas cuestiones vuelven a quitarle la posibilidad de ejercer su localía.

Tanto en el caso iraní como en el caso iraquí, se muestra claro como poder albergar un partido de fútbol, en regiones convulsionadas, es un acto político: significa que tu país está en condiciones de afrontar ese desafío y que está «garantizada la seguridad». Los gobiernos de todo tipo, intentan todo el tiempo imponer la normalidad de una sociedad. Cuando no lo pueden hacer, entran en crisis, y no poder jugar un partido de fútbol es un claro síntoma de eso. Por eso, en todos los casos que vimos hoy, poder (o no hacerlo, como en el caso de Chile), tiene una fuerte implicación política que vuelve al fútbol un campo de batalla donde distintos actores juegan sus partidos para intentar reforzar su relato.

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