Japón hizo casi todo bien durante 95 minutos y, otra vez, se quedó con las manos vacías. Brasil lo dio vuelta sobre la hora en los dieciseisavos de final del Mundial 2026 con un gol de Gabriel Martinelli en el minuto 90+6, y avanzó a octavos con un 2-1 que tapa la actuación más floja de su torneo. Para los japoneses, el final fue una repetición exacta de su peor pesadilla.
- Resultado: Brasil 2 – Japón 1 (dieciseisavos de final del Mundial 2026)
- Goles: Sano (29′) para Japón; Casemiro (56′) y Martinelli (90+6′) para Brasil
- Japón cayó en su primer cruce de eliminación directa por quinta vez (2002, 2010, 2018, 2022 y 2026)
- Jugó sin Kaoru Mitoma, su gran figura, ausente por lesión
El partido había empezado para el lado del que nadie esperaba. A los 29 minutos, Kaishu Sano sacó un derechazo de zurda desde afuera del área, pegado al palo, imposible para el arquero brasileño. Japón se puso 1-0 y se replegó a defender con orden, sin la ansiedad del que sabe que se le viene el mundo encima. Brasil, incómodo, no encontraba el camino.
La igualdad llegó recién en el complemento. A los 56 minutos, Casemiro apareció dentro del área para conectar de cabeza un centro desde la izquierda de Gabriel Magalhaes y borrar, en parte, su propia tarde dubitativa. El empate envalentonó a Brasil, pero Japón aguantó y hasta soñó con los penales. No llegó. En el sexto minuto de descuento, Bruno Guimaraes recibió en la puerta del área, renunció al remate y filtró el pase para Martinelli, que abrió el cuerpo y la cruzó lejos del arquero Suzuki. El 2-1 desató la euforia de un lado y el silencio del otro.
La maldición del mata-mata
Ese silencio ya es una marca de identidad. Japón nunca ganó un partido de eliminación directa en un Mundial, y esta es la quinta vez que se despide en su primer cruce de mata-mata. En 2002, como local, perdió 1-0 con Turquía. En 2010 cayó por penales ante Paraguay tras 120 minutos sin goles. En 2018 protagonizó el golpe más duro: estuvo 2-0 arriba de Bélgica y terminó perdiendo 3-2 con un gol en la última jugada. En 2022 volvió a caer por penales, esta vez frente a Croacia, después de haber ganado un grupo con España y Alemania. Cada cuatro años cambia el verdugo, pero el resultado se repite.
El dato duele todavía más por el contexto. Japón llegó a este Mundial con una de las mejores camadas de su historia y con la idea de romper, de una vez, ese techo de cristal. Lo hizo, además, sin Kaoru Mitoma, su jugador más desequilibrante, que no fue convocado por una lesión de isquiotibiales arrastrada desde mayo con el Brighton. A esa baja se sumaron las de Wataru Endo, Takumi Minamino y Yuto Nagatomo. Aun así, le faltó un puñado de segundos para llevar el partido a los penales y, quizá, reescribir la historia.
Brasil avanza con más dudas que certezas
Del otro lado, Brasil pasó pero quedó con más preguntas que respuestas. La Verdeamarela busca su sexta estrella y todavía no mostró el nivel que su camiseta exige. El primer tiempo ante Japón fue una advertencia de lo que puede pasar más adelante, cuando los rivales no perdonen los 95 minutos de imprecisión que esta vez sí terminaron sin castigo.
En octavos, Brasil espera por el ganador del cruce entre Costa de Marfil y Noruega. Japón, en cambio, vuelve a casa con la misma pregunta de siempre dando vueltas: cuántos Mundiales más hará falta para que el “quinto partido” deje de ser una frontera imposible.


