La dirigencia del Al-Ahly en Egipto decidió recortar en hasta un 30% el salario de sus futbolistas como castigo tras perder 2 a 1 en la liga ante Tala’ea El Gaish, un equipo que ocupa la posición 14, y complicarse en su lucha por el título. Ya es la segunda vez en la misma temporada que el club más ganador de la Champions Africana llega a ese punto.
En agosto de 2025, después de despedir al español José Riveiro tras una sola victoria en 7 partidos, Al-Ahly aplicó un recorte del 25% en los salarios de los jugadores como medida disciplinaria. Esa sanción económica no mejoró el rendimiento en la liga. La dirigencia contrató entonces al danés Jess Thorup con un contrato hasta 2027, pero la situación doméstica sigue sin resolverse: el equipo marcha 3° con 40 puntos, a 3 puntos del Zamalek, que tiene un partido menos, y el Pyramids. El rendimiento del equipo tampoco es óptimo, en un nivel de exigencia donde ganar partidos en la liga o en la fase de grupos de la Champions Africana es lo mínimo que se pide, y casi que se da por hecho.
¿Exagerado? Quizás para quién no conozca el funcionamiento interno del Al-Ahly y del fútbol egipcio puede parecer una medida drástica. Pero lo cierto es que esta liga históricamente se divide entre el gigante egipcio y su clásico eterno, el Zamalek. En los últimos años también se sumó el Pyramids a la discusión. Esto significa que cualquier punto que se cae en el camino impacta directo en la lucha por el título, y el club cairota además de esta derrota sufrió varios empates en las últimas jornadas.
La derrota además encendió la discusión sobre la continuidad de Thorup. Algunos sectores del club presionan por un cambio, pero el problema es concreto: rescindir el contrato del técnico antes de que termine la temporada le costaría al club más de $3 millones. Esto, en un club que ya pagó $588.000 de indemnización a Riveiro por orden de FIFA tras su despido en 2025.
La medida también es una luz de alarma al plantel y al cuerpo técnico de cara al gran objetivo de cada año: la Champions Africana. Este domingo 15 de marzo arranca la llave de cuartos de final contra Espérance de Túnez, el club con 4 títulos continentales y uno de los pocos rivales históricos que puede medirse de igual a igual con los egipcios. La ida se juega en el Estadio de Radès, en Túnez; la vuelta es el 21 de marzo en El Cairo.
Pero incluso en ese partido hay una complicación adicional: la CAF sancionó a Al-Ahly con jugar la vuelta a puertas cerradas, por incidentes de seguridad y organización en su estadio durante la fase de grupos en su cierre ante el FAR Rabat. El club más popular de Egipto llegará a uno de los partidos más importantes de la temporada sin poder contar con su gente.
La decisión también se explica por quién está detrás de toda esta tormenta: Mahmoud El Khatib, o “Bibo”, es el actual presidente del club, pero antes fue uno de los grandes delanteros del país y es considerado uno de los mejores jugadores en la historia del fútbol egipcio. Máximo goleador histórico del club con 157 goles, Futbolista Africano del Año en 1983 y Deportista Árabe del Siglo XX, Bibo asumió la presidencia en 2017 y fue reelecto en octubre de 2025, justo después del despido de Riveiro, revirtiendo su decisión de no presentarse. Bajo su gestión, Al-Ahly ganó 4 Champions Africanas, volviendo a conquistar el plano internacional tras algunos años, y 5 ligas locales. Ahora tiene que gestionar recortes de sueldos, un técnico caro con rendimiento irregular, una vuelta de cuartos sin público y una crisis doméstica que no encuentra piso. Sin embargo, si alguien sabe bien las exigencias que tiene un club tan grande es él. Quizás eso explica el por qué de tan drástica decisión.


