Marruecos venció 1-0 a Escocia en el Boston Stadium de Foxborough y se instaló en lo más alto del Grupo C del Mundial 2026. El gol de Ismael Saibari, a los 71 segundos de juego, fue suficiente para que los Leones del Atlas sumaran su segunda victoria moral consecutiva después del empate 1-1 ante Brasil en la primera fecha.
Un gol de vestidor que definió todo
El partido apenas había comenzado cuando Achraf Hakimi lanzó un pase largo en profundidad que encontró a Saibari en el área. El mediapunta del PSV no perdonó: controló y sacó un remate potente que superó a Angus Gunn y se clavó en el techo de la red. Fue el gol más rápido del torneo hasta el momento.
A partir de ahí, Marruecos controló el juego con la calidad de Brahim Díaz, Ounahi y el propio Saibari, que en el minuto 50 estuvo cerca del segundo tras un remate que se estrelló en el travesaño. Escocia, dirigida por Steve Clarke, recién generó su primera llegada en tiempo de descuento del primer tiempo y no encontró el camino para vulnerar la defensa marroquí organizada por Mohamed Ouahbi.
El segundo tiempo trajo más ritmo por parte de los escoceses, que con los ingresos de Lyndon Dykes y Kenny McLean buscaron el empate con más decisión. Hubo polémica cuando el VAR desestimó un posible penal de El Aynaoui sobre McGinn en el minuto 48, y Escocia reclamó dos penales más sobre el final (minutos 82 y 84) que tampoco fueron sancionados. Gunn, pese a la derrota, fue una de las figuras con varias atajadas clave que evitaron una goleada.
Un grupo que se aprieta
Con este resultado, Marruecos lidera el Grupo C con 4 puntos, seguido por Escocia con 3, Brasil con 1 y Haití sin unidades. La última fecha, el 24 de junio, promete definiciones: Escocia se medirá con Brasil en un duelo de eliminación directa, mientras que Marruecos enfrentará a Haití con la clasificación prácticamente en el bolsillo.
Para Marruecos, la victoria confirma que el recambio generacional y el nuevo ciclo bajo Ouahbi funcionan. Después de alcanzar las semifinales en Qatar 2022 con Regragui, los Leones del Atlas demuestran que su irrupción mundialista no fue un evento aislado.


