España se sacó de encima un peso que cargaba desde hace 16 años. Este jueves goleó 3-0 a Austria en Los Ángeles, se metió en los octavos de final del Mundial 2026 y consiguió algo que se le venía negando desde su título en Sudáfrica: ganar un partido de eliminación directa en una Copa del Mundo.
La última vez que el equipo español había superado un cruce mundialista fue el 11 de julio de 2010, la final ante Países Bajos que definió Andrés Iniesta en el alargue. Después vino una travesía incómoda para una potencia: eliminación en la fase de grupos de Brasil 2014, y dos caídas por penales en octavos, ante Rusia en 2018 y ante Marruecos en 2022. Este jueves, por fin, el cruce se resolvió dentro de los 90 minutos y a favor.
El encargado de destrabar el partido fue Mikel Oyarzabal. A los 36 minutos empujó un centro raso de Marc Cucurella para el 1-0, después de que a España le anularan un gol del propio Cucurella por falta al arquero. En el complemento, a los 66, Pedro Porro amplió de cabeza tras un centro de Álex Baena y anotó su primer gol con la selección. Sobre el final, a los 89, Oyarzabal cerró su doblete y el 3-0 definitivo.
El sueño austríaco que se apagó en Los Ángeles
Del otro lado quedó una de las historias lindas de esta primera fase. Austria jugaba su primer Mundial desde Francia 1998 y su primer partido de eliminación directa desde 1982, cuando el fútbol era otro. El equipo de Ralf Rangnick había llegado hasta acá como segundo del Grupo J, detrás de Argentina, tras vencer a Jordania, caer con la Albiceleste y rescatar un 3-3 sobre la hora frente a Argelia.
Rangnick nunca se escondió. Antes del partido asumió el papel de tapado con una sinceridad poco habitual: “No podríamos ser más underdog de lo que somos en este partido. Perderíamos siete, ocho o nueve de cada diez ante España”. El pronóstico se cumplió, aunque su equipo aguantó de pie casi una hora antes de que la diferencia de jerarquía se hiciera marcador.
España, campeón de Europa vigente, se instala en los octavos de final con la vara alta y una duda saldada. En la próxima ronda espera al ganador de Portugal-Croacia, otro cruce de gala en este camino que, por primera vez en mucho tiempo, la Roja empieza a transitar sin fantasmas.


