Jürgen Klopp fue presentado este viernes como entrenador de la selección de Alemania en el DFB-Campus de Fráncfort, con contrato hasta el Mundial 2030. Es su primer trabajo desde que dejó Liverpool en 2024 y la primera vez en su carrera que dirige una selección. Asume el 15 de agosto, siete semanas después de que Alemania quedara eliminada en dieciseisavos de final del Mundial por Paraguay.
De protocolar la presentación tuvo poco. Klopp la usó para fijar por adelantado las condiciones bajo las cuales se iría, y se las dijo mirando a los periodistas que tenía enfrente, no al público: “No hago esto contra ustedes, sino para ustedes. Si se portan mal y no dejan en paz a mi familia, me voy”.
Después subió la apuesta con la frase que le da peso a todo lo demás: “El día que ya no lo quieran, díganlo, y me voy, sin indemnización”. Acababa de firmar por cuatro años con una federación que pagó para poder sacarlo de su empleo anterior, y renunció en público a la cláusula que le cubriría la salida.
El contexto de la advertencia son sus dos antecesores. Julian Nagelsmann fue desmenuzado por la prensa alemana durante dos años y terminó pidiendo salir tras el fracaso mundialista, a los 38. Thomas Tuchel atraviesa algo parecido en Inglaterra. Klopp aclaró que acepta el cargo a pesar de haber visto cómo trataron a uno de este lado y cómo tratan al otro del otro lado del canal.
También hubo disculpas. Durante el Mundial, Klopp había dicho que Nagelsmann era “todavía” el seleccionador, una palabra que se leyó como que ya se veía en el puesto. “El día del ‘noch’ fue uno de los peores de mi vida”, reconoció. Contó que se disculpó, que Nagelsmann aceptó y que después lo saludó por su cumpleaños: “Creo que no queda nada mal entre nosotros”.
Un millón de euros y tres partidos en Leipzig
Sacarlo de Red Bull tuvo precio. Klopp era Head of Global Soccer del grupo austríaco con contrato hasta 2029, y la única forma de liberarlo fue negociar una compensación. El DFB acordó donar 1 millón de euros (unos 1,14 millones de dólares) a la fundación Wings for Life, ligada a Red Bull, y se comprometió a jugar tres partidos de la selección mayor en Leipzig hasta 2030. El presidente Bernd Neuendorf agradeció públicamente a Oliver Mintzlaff por soltarlo.
Llega con su cuerpo técnico de Liverpool casi intacto: Pepijn Lijnders y Peter Krawietz como ayudantes, más Sven Bender, a quien dirigió en el Borussia Dortmund. Sumó además a Marc Kosicke, su representante de toda la vida, con el cargo de “co-entrenador de estrategia, desarrollo e innovación”.
El debut no da respiro: cuatro partidos en once días. El 24 de septiembre visita a Países Bajos en Ámsterdam por la Nations League, el 27 recibe a Grecia en Augsburgo, el 1 de octubre juega con Serbia de local y el 4 vuelve a enfrentar a Grecia como visitante. Los seis compromisos que le quedan a Alemania en 2026 son todos de Nations League, y el objetivo real está a dos años: la Eurocopa 2028 en Reino Unido e Irlanda.
Sobre esa vara, Klopp evitó la promesa fácil. “No debemos hacer todo para ser campeones del mundo, sino jugar de manera tal que podríamos serlo”, dijo. Y dejó su propia definición del éxito: “el rendimiento en relación con la expectativa”. Arranca con 57 jugadores en el radar.


