Vietnam volvió a quedarse con el título del Sudeste Asiático. La selección dirigida por Kim Sang-sik empató 2-2 con Tailandia este miércoles en el Estadio Nacional My Dinh, en Hanói, y cerró la final de la Copa ASEAN 2026 con un triunfo global por 4-2.
La ventaja construida en Bangkok resultó decisiva. Vietnam había ganado 2-0 el partido de ida, disputado el sábado en el estadio Rajamangala, con goles de Nguyen Hai Long y Nguyen Quang Hai. Tailandia necesitaba una remontada de dos tantos y salió a buscarla desde el inicio frente a más de 38.000 espectadores.
El equipo visitante encontró una respuesta rápida. A los 12 minutos, Yotsakorn Burapha adelantó a Tailandia y redujo la diferencia global a 2-1. Vietnam consiguió llegar al descanso con la serie todavía a su favor, aunque tuvo que soportar una presión constante del conjunto siete veces campeón de la competencia.
Una final definida por los detalles
Tailandia tuvo una oportunidad inmejorable para igualar el global, pero Kakana Khamyok falló un penal a los 49 minutos. Poco después, Vietnam encontró el empate de una manera inesperada. Un remate de Hoang Hen pegó en el poste y, tras rebotar en el arquero Chatchai Bootprom, terminó dentro del arco para el 1-1 de la noche.
El conjunto tailandés no bajó los brazos. En el tramo final, Wanchai Jarunongkran volvió a ponerlo en ventaja y dejó el marcador global 3-2. El resultado todavía obligaba a Tailandia a buscar un gol más para forzar un desenlace favorable, pero la remontada quedó definitivamente fuera de alcance cuando otro gol en contra apareció durante un contraataque vietnamita.
El 2-2 desató la celebración en el estadio y en las calles de Hanói. Vietnam terminó la serie invicto, con una victoria y un empate, y consiguió defender la corona que había obtenido en 2024. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, presenció la final y participó de la entrega del trofeo.
El campeonato tiene un valor histórico para Vietnam. Es la cuarta Copa ASEAN de su historia, después de las consagraciones de 2008, 2018 y 2024, pero la primera vez que logra ganar dos ediciones consecutivas. La selección también profundizó el cambio de tendencia frente a Tailandia, que continúa liderando el palmarés con siete títulos, aunque quedó relegada en tres de las últimas cuatro finales disputadas.
Para Kim Sang-sik, el título representa la confirmación de un ciclo exitoso. El entrenador había prometido bailar con sus jugadores si conseguían sostener la ventaja de la ida. Después del empate en Hanói, Vietnam celebró una corona que llegó con sufrimiento, goles inesperados y una final digna de su rivalidad más importante.

