El presidente de Ghana, John Dramani Mahama, llevó la crisis del fútbol de clubes a la agenda de su gobierno. Durante una recepción a los representantes del país en los torneos continentales, reclamó que se determine por qué la liga perdió la capacidad de producir equipos dominantes en África y pidió reconstruir estructuras que vuelvan a competir por los grandes títulos.
“En aquellos días, Ghana era uno de los titanes del fútbol africano, especialmente a nivel de clubes. Ya no. Nuestra suerte a nivel de clubes ha disminuido y necesitamos averiguar por qué”, sostuvo Mahama. El mandatario puso como referencias a Asante Kotoko y Hearts of Oak, las dos instituciones que durante décadas proyectaron al país fuera de sus fronteras.
La dimensión de la caída aparece en el calendario. Hearts of Oak conquistó en 2004 la primera edición de la Copa Confederación de la CAF, luego de superar por penales a Asante Kotoko en una final íntegramente ghanesa. Fue el último título continental para un club del país: desde entonces pasaron 22 años.
Dinero público, arbitraje y formación
Mahama recibió en la sede presidencial a Medeama SC, campeón de la Ghana Premier League, y Nations FC, ganador de la FA Cup, junto con Ampem Darkoa Ladies. El Gobierno entregó 30.000 dólares a Medeama y 20.000 a Nations para sus compromisos africanos. La asistencia salió del nuevo Sports Development Fund, creado para financiar selecciones y clubes clasificados a competencias internacionales.
El presidente avisó que el fondo todavía tiene recursos limitados, pero prometió ampliar las contribuciones a medida que crezca. Su diagnóstico, sin embargo, fue más allá del dinero. También apuntó contra el arbitraje, la pérdida de confianza de los hinchas y la venta prematura de los mejores jugadores de la liga local.
“Desafortunadamente, el arbitraje es una de las cosas que está destruyendo nuestro fútbol”, afirmó. Según Mahama, la percepción de que algunos resultados están definidos antes de jugar reduce la asistencia y golpea directamente la recaudación de los clubes. Por eso pidió un trabajo conjunto entre la Ghana Football Association y la asociación de árbitros para recuperar credibilidad.
El otro frente es la formación. Mahama cuestionó el debilitamiento de la histórica Colts League y reclamó que el país vuelva a detectar y desarrollar futbolistas desde edades tempranas. La GFA respondió con una agenda propia: informó que invirtió 1,8 millones de cedis en la formación de 600 entrenadores durante las últimas dos temporadas y programó para este 8 de septiembre el lanzamiento de la temporada 2026 del fútbol juvenil.
La discusión presidencial une así los problemas que Ghana trató durante años por separado: financiación, arbitraje, formación y retención de talento. La meta simbólica de Mahama es que los nombres de los clubes ghaneses vuelvan a ser reconocidos en el continente. El desafío inmediato será convertir el apoyo puntual a Medeama y Nations FC en una política capaz de cerrar una sequía que ya supera las dos décadas.

