Austria volvió a pisar un Mundial después de 28 años y lo hizo con una victoria 3-1 sobre Jordania en el debut de ambos en el Grupo J, en el Levi’s Stadium de Santa Clara. El partido tuvo de todo: un golazo para abrir, un empate histórico, un autogol y un penal en los 10 minutos de descuento que cerró una noche agitada en la bahía de San Francisco.
Romano Schmid, mediapunta del Werder Bremen, abrió el marcador al minuto 21 con un remate de larga distancia que dejó sin chances a Abulaila. Austria dominó el primer tiempo con la presión alta que le imprimió Ralf Rangnick a este equipo desde que asumió en 2022, pero no pudo ampliar la ventaja.
Olwan y el gol que hizo historia
Todo cambió a los 5 minutos del segundo tiempo. Ali Olwan, máximo goleador de Jordania en las eliminatorias asiáticas con 9 tantos, recibió en un contraataque, se perfiló y curvó la pelota contra el palo lejano para marcar el 1-1. Fue el primer gol de Jordania en la historia de los Mundiales. El Levi’s Stadium explotó con la hinchada jordana, que festejó como si fuera un título.
Pero la alegría duró 26 minutos. Al 76′, un córner austriaco generó confusión en el área jordana y Yazan Al-Arab terminó metiendo la pelota en su propio arco bajo presión de Arnautovic. El 2-1 golpeó anímicamente a una Jordania que venía creciendo.
El final fue caótico. El árbitro agregó 10 minutos de descuento y en la última jugada, al 90+12, un disparo de Arnautovic pegó en la mano de Salim Obaid. El VAR confirmó el penal y el propio Arnautovic, de 37 años y el jugador más veterano de Austria en disputar un Mundial, cerró el partido con un remate inapelable.
Austria comparte la punta del Grupo J con Argentina, que también ganó en la primera jornada. Para Jordania, el debut mundialista dejó la amargura de la derrota pero también el gol de Olwan: un momento que el fútbol jordano no va a olvidar.


