La FIFA suspendió a la Federación de Fútbol de Nepal (ANFA) por “interferencia de terceros”, una sanción que entró en vigor el 24 de junio de 2026 y que mantiene a las selecciones y clubes de Nepal fuera de toda competencia organizada por la FIFA y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) hasta nuevo aviso.
La decisión la tomó el Bureau del Consejo de la FIFA, que concluyó que hubo una violación grave de sus estatutos. El organismo que rige el fútbol mundial no juzga quién tiene razón en una disputa interna: la sola intervención de un poder estatal en una federación basta para gatillar la suspensión. En este caso, el tercero señalado es el National Sports Council (NSC), el ente deportivo del Estado nepalí.
El conflicto se incubó durante meses. En diciembre de 2025 la ANFA, presidida por Pankaj Bikram Nembang, decidió adelantar casi tres meses sus elecciones de comité ejecutivo, del 18 de junio al 27 de marzo de 2026. La federación argumentó que la medida era estatutaria y que buscaba evitar inestabilidad durante las eliminatorias. El NSC se opuso: exigía que primero se realizaran las elecciones de nivel distrital y provincial, y acusó a la ANFA de violar la Ley de Desarrollo Deportivo de 2020.
El 25 de marzo, el NSC suspendió por tres meses al comité ejecutivo de la ANFA. Aunque después revocó esa decisión, el daño institucional ya estaba hecho. El 5 de abril, FIFA y AFC enviaron un ultimátum conjunto: siete días para retirar la injerencia o llegaría la suspensión. La advertencia no alcanzó y el castigo terminó cayendo.
Las consecuencias son duras. Las selecciones nacionales y los clubes quedan excluidos de torneos internacionales, y la ANFA, sus miembros y dirigentes pierden el acceso a los fondos de desarrollo, los cursos y los programas de formación de la FIFA y la AFC, una fuente vital de financiamiento para una federación de recursos limitados.
La suspensión no encuentra a Nepal en su mejor momento. Se suma un problema de infraestructura: el estadio Dasharath de Katmandú, principal recinto del país, está suspendido por la AFC desde febrero de 2024, lo que obligó a Nepal a jugar de local en sedes neutrales fuera de sus fronteras. El fútbol nepalí, en los hechos, venía operando a media máquina desde antes de la sanción.
La salida está en manos del propio Estado nepalí. La FIFA aclaró que la suspensión puede levantarse incluso antes de su próximo Congreso si se resuelve la causa que la originó, es decir, si cesa la interferencia y se normaliza la conducción de la federación.


