Paraguay hizo historia este lunes en Boston. Le ganó 4-3 por penales a Alemania, después de igualar 1-1 en los 120 minutos, y se clasificó a los octavos de final del Mundial 2026. La Albirroja dejó afuera a una de las candidatas al título, cuatro veces campeona del mundo, y consiguió algo que nunca había logrado: ganarle a Alemania.
El equipo de Gustavo Alfaro había entrado a la fase eliminatoria con lo justo, como uno de los mejores terceros y la peor de las selecciones clasificadas por esa vía. Enfrente tenía al ganador del Grupo E, una potencia que llegaba señalada como aspirante. El pronóstico estaba escrito, pero Paraguay no lo leyó.
La Albirroja golpeó primero. A los 42 minutos, Julio Enciso ganó de cabeza a la salida de un córner y puso el 1-0 que mandó a Paraguay al descanso en ventaja. La reacción alemana llegó temprano en el complemento: a los 54, Kai Havertz conectó un centro de Florian Wirtz y estableció el 1-1 que igualó la historia.
El partido se fue al alargue y ahí apareció el momento bisagra. Alemania marcó lo que parecía el gol de la clasificación, pero el árbitro, asistido por el VAR, lo anuló por una infracción sobre el arquero paraguayo Orlando Gill. El 1-1 se mantuvo y todo se definió donde Paraguay aprende a soñar: los penales.
Gill le ganó el duelo a Neuer
La figura de la noche fue Orlando Gill, el arquero de San Lorenzo. Durante los 120 minutos le tapó remates claros a Havertz y a Woltemade, y sostuvo a Paraguay cuando Alemania empujaba. En la tanda completó la obra y se transformó en el héroe de la clasificación.
Del otro lado estaba uno de los íconos del fútbol alemán, Manuel Neuer, que incluso le atajó el penal a Fabián Balbuena. No alcanzó. Paraguay convirtió desde los doce pasos con la frialdad de un equipo que conoce este terreno, con Gustavo Gómez a la cabeza, y cerró la serie 4-3. El duelo de arqueros lo ganó el menos famoso.
La definición confirmó una identidad que Paraguay arrastra desde hace décadas. De José Luis Chilavert a Justo Villar, la Albirroja siempre tuvo arqueros decisivos en los momentos grandes. Gill se sumó a esa estirpe en el escenario más exigente, frente a una de las máximas candidatas del torneo.
Otro 29 de junio histórico
La fecha no es casual para Paraguay. El 29 de junio de 2010, en Sudáfrica, la Albirroja eliminó a Japón por penales para meterse por primera vez en los cuartos de final de un Mundial. Dieciséis años después, el mismo 29 de junio, volvió a hacer historia por la misma vía: otra tanda, otro rival grande, otro hito.
El contraste con el presente reciente es enorme. Paraguay no jugaba un Mundial desde aquel 2010. Se había quedado afuera de Brasil 2014, Rusia 2018 y Catar 2022, una sequía de 16 años que recién cortó Gustavo Alfaro. El entrenador argentino asumió en agosto de 2024 con el equipo fuera de la zona de clasificación de las Eliminatorias y lo enderezó con una racha que incluyó triunfos sobre Brasil, Argentina y Uruguay.
En la fase de grupos, la Albirroja había hecho lo justo. Perdió 4-1 con Estados Unidos, le ganó 1-0 a Turquía jugando casi todo el partido con diez y empató 0-0 con Australia para terminar tercera del Grupo D. Clasificó por la ventana, como mejor tercero, sin que nadie la pusiera entre las protagonistas. Desde ese lugar incómodo eliminó a Alemania.
Ahora Paraguay está en los octavos de final y queda a una sola victoria de igualar la mejor actuación de su historia, los cuartos de 2010. El rival saldrá del resto del cuadro, pero después de dejar en el camino a una tetracampeona del mundo, la Albirroja ya no le teme a ningún nombre.

