Andrea Pirlo se bajó este lunes de la candidatura para dirigir a la selección italiana. Era el principal candidato de la FIGC desde que Pep Guardiola rechazó el cargo, pero su vínculo comercial con Fonbet, la mayor casa de apuestas de Rusia, desató una tormenta política que en 72 horas lo dejó afuera. “Atribuirle un significado político a esta colaboración significa atribuirme convicciones que nunca expresé”, escribió en Instagram el domingo, un día antes de retirarse.
Pirlo firmó como embajador global de Fonbet en octubre de 2025, mientras dirigía al United FC de Dubái. El acuerdo pasó inadvertido hasta mayo de 2026, cuando apareció junto a Marco Materazzi en el Luzhniki de Moscú, en la final de la Copa de Rusia entre Spartak y Krasnodar, dentro de un evento de la empresa. En el escenario cantó Shaman, el músico identificado con la propaganda a favor de la invasión. Eran días de bombardeos intensos sobre Kiev.
La primera condena vino de adentro del fútbol. Andriy Shevchenko, compañero de Pirlo en el Milan campeón de Europa y hoy presidente de la federación ucraniana, contó que habló con varios de los italianos que viajaron. “Expresé con claridad mi oposición y la posición de Ucrania. Condeno lo que hicieron”, dijo. Agregó que el gesto lo había herido. Los dos dejaron de hablarse.
La política italiana tardó dos meses en reaccionar y lo hizo recién cuando el nombre de Pirlo llegó al banco de la Azzurra. Entre el viernes y el domingo, el diputado Mauro Berruto pidió que renunciara, Carlo Calenda sostuvo que quien hizo propaganda rusa después de 2022 no debería ocupar cargos nacionales y la vicepresidenta del Parlamento Europeo, Pina Picierno, habló de un “grave error”. El embajador ruso en Roma, Alexey Paramonov, salió a expresarle solidaridad, lo que terminó de complicar el cuadro.
El desmentido que lo dejó sin defensa
Pirlo sostenía que el contrato estaba atado a su trabajo en Emiratos, donde su empleador es el empresario ruso Sergey Lomakin, dueño del United FC. El domingo, el entorno de Lomakin desmintió ante la Gazzetta dello Sport cualquier relación con la casa de apuestas: “El señor Lomakin no mantiene relación alguna con Fonbet, ni de naturaleza financiera ni comercial”. La aclaración le quitó a Pirlo su último argumento.
La propiedad real de Fonbet sigue siendo difusa. La licencia está a nombre de Fonkor LLC, controlada desde 2022 por el holding Clear Center, fundado por Maxim Kuznetsov. A Lomakin, cofundador de la cadena de supermercados Fix Price, la prensa italiana lo ubica entre los principales inversores, y figura en la lista de sanciones de Ucrania, aunque no en las de la Unión Europea ni Estados Unidos. La empresa facturó unos 8.000 millones de euros (cerca de 9.100 millones de dólares) en 2025 y es sponsor principal de la Copa de Rusia hasta la temporada 2028/29.
El escándalo dejó un efecto colateral. Este lunes, la Agencia de Aduanas y Monopolios incorporó a Fonbet a su lista negra dentro de un bloqueo de 293 dominios que llevó el total a 12.448 sitios inhibidos, y quedó a la vista que el bookmaker operaba en Italia sin concesión. El dominio principal, de todos modos, redirige a una dirección clon que sigue funcionando. Mientras tanto, Italia acumula cuatro meses sin entrenador: renunció Gattuso, se fue el presidente Gravina, dijo que no Guardiola y ahora se cayó Pirlo. Los clubes empujan por Antonio Conte.


