La Fiscalía de Milán investiga a Gianluca Rocchi, designador arbitral de la Serie A y Serie B italiana. La acusación: haber presionado físicamente a los operadores del VAR durante partidos para influir en sus decisiones. La figura es “fraude deportivo”.
Rocchi, de 52 años, recibió un aviso de garantía este 24 de abril. Es el hombre que decide qué árbitro dirige cada partido del fútbol profesional italiano. Ex árbitro FIFA con 263 partidos en Serie A y una final de Europa League en su currículum, asumió el cargo de designador en 2021.
La investigación del fiscal Maurizio Ascione se centra en al menos dos episodios. En Udinese-Parma del 1 de marzo de 2025, el operador del VAR Daniele Paterna inicialmente descartó un penal por mano. Según la evidencia recopilada, Rocchi se levantó de su puesto y golpeó repetidamente el vidrio de la sala VAR centralizada de Lissone para llamar la atención de Paterna. El video muestra cómo Paterna se da vuelta, pregunta “¿es penal?” y termina recomendando al árbitro Fabio Maresca una revisión en campo. Se cobró penal, Thauvin convirtió y Udinese ganó.
El segundo caso es Inter-Verona del 6 de enero de 2024. Alessandro Bastoni le dio un codazo a Ondrej Duda lejos de la jugada, inmediatamente antes de un gol de Frattesi. El VAR Luigi Nasca convalidó el gol sin pedir revisión en campo. La Fiscalía investiga si Rocchi omitió intervenir.
Hay un agravante: cuando Paterna fue convocado como testigo, el magistrado detectó que no estaba diciendo la verdad y le cortó la declaración. Su situación procesal cambió de testigo a investigado por falso testimonio.
La denuncia original la presentó Domenico Rocca, un ex asistente arbitral, en el verano de 2025. La justicia deportiva archivó el caso, pero la Fiscalía penal de Milán lo reabrió. Tras el escándalo, el entonces presidente de la AIA (Asociación Italiana de Árbitros) Antonio Zappi implementó nuevas normas: cualquiera que visite la sala VAR de Lissone debe documentar sus actividades. Desde entonces, ningún miembro del equipo de Rocchi volvió a entrar.
El caso inevitablemente evoca a Calciopoli, el escándalo de 2006 que terminó con Juventus descendida a Serie B y títulos revocados. Pero hay una diferencia clave: aquella vez eran dirigentes de clubes presionando al sistema arbitral desde afuera. Ahora la acusación apunta al propio jefe de los árbitros manipulando desde adentro la herramienta que se creó, justamente, para eliminar la corrupción arbitral.
Rocchi respondió: “Estoy seguro de haber actuado siempre correctamente y tengo plena confianza en la magistratura. Estoy tranquilo y sigo adelante”.


