Gianni Infantino eligió el fin de semana de los cuartos de final para mover una ficha enorme. El presidente de la FIFA confirmó que la ampliación del Mundial a 64 selecciones para 2030 “definitivamente es un tema que se examinará y discutirá en los comités pertinentes después de esta Copa del Mundo”, en una entrevista con el medio suizo Bluewin publicada este domingo. Es la primera vez que se pronuncia tan abiertamente sobre la idea: hasta ahora, la FIFA solo admitía su “deber de considerar” las propuestas de sus miembros.
El contexto no es casual. Infantino habló en plena disputa del primer Mundial de 48 equipos, un formato que defendió como decisión correcta “al 100%”. Y usó los resultados del torneo como argumento: selecciones de todos los continentes marcaron goles y sumaron al menos un punto, y según sus números, 9 de los 10 equipos africanos alcanzaron la fase eliminatoria, contra apenas 5 africanos que participaron en Qatar 2022.
Si no se les da a los países más pequeños la oportunidad de clasificarse al Mundial, también se les quita el incentivo para seguir mejorando.
Gianni Infantino
El sueño del centenario
La propuesta nació en Sudamérica. La planteó por primera vez el presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol, Ignacio Alonso, en un Consejo de la FIFA de marzo de 2025, y la abrazó el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, con una frase de manifiesto: un Mundial de 64 “uniría al mundo, aunque sea una sola vez”.
Detrás del gesto épico hay un reclamo concreto. El Mundial 2030 se jugará en España, Portugal y Marruecos, y Uruguay, Argentina y Paraguay recibirán apenas un partido cada uno por el centenario de la Copa del Mundo de 1930. Con 64 selecciones, la Conmebol aspira a que cada uno de los tres países albergue un grupo completo de la fase inicial: los partidos en Sudamérica pasarían de 3 a 18.
El formato que circula es un regreso al esquema clásico, pero inflado: 16 grupos de 4 equipos, con los dos primeros avanzando a una llave de 32. El torneo treparía a unos 128 partidos, cuando la edición actual ya batió el récord con 104 y los Mundiales de 32 equipos tenían 64. Además, con 64 plazas clasificaría casi 1 de cada 3 de las 211 federaciones afiliadas a la FIFA.
Europa y Asia ya dijeron que no
La resistencia llegó rápido y desde arriba. El presidente de la UEFA, Aleksander Čeferin, calificó la propuesta como “una mala idea” apenas se presentó: “No es buena para el Mundial en sí, y tampoco para nuestras eliminatorias”. Su par de la Confederación Asiática, el jeque Salman bin Ibrahim Al Khalifa, fue más gráfico: “Si el tema queda abierto, alguien podría venir a pedir 132 equipos. ¿Dónde terminaríamos? Sería un caos”.
Los críticos apuntan a un calendario ya saturado, a una fase de grupos menos competitiva y a eliminatorias devaluadas, con clasificaciones casi automáticas para varias confederaciones. Del otro lado, la FIFA de Infantino tiene un electorado: cada federación pequeña que sueña con su primer Mundial es un voto.
La decisión final quedará en manos del Consejo de la FIFA, sin fecha definida todavía. Pero la historia reciente juega para el suizo: cuando propuso pasar de 32 a 48, también llovieron las objeciones, y el Consejo terminó aprobándolo por unanimidad. El Mundial más grande de la historia se termina el 19 de julio. Para Infantino, parece que ya quedó chico.

