Pitso Mosimane es el nuevo entrenador de Sudáfrica. La Federación Sudafricana de Fútbol (SAFA) lo presentó este martes en su sede de Johannesburgo, con su presidente Danny Jordaan a la cabeza, y cerró así casi un mes de negociación pública desde que el Comité Ejecutivo aprobó su designación el 8 de agosto. Mosimane vuelve al banco de Bafana Bafana 14 años después de su primer ciclo, esta vez con el currículum del entrenador africano más ganador en actividad.
El puesto quedó vacante en las mejores condiciones imaginables. Hugo Broos, belga de 74 años y campeón de África con Camerún en 2017, terminó su contrato después de cinco años en los que sacó a Sudáfrica del ostracismo, la clasificó a un Mundial tras 24 años de ausencia y la metió por primera vez en la fase final. En el Mundial 2026, Bafana perdió 2-0 con México en el debut, empató 1-1 con Chequia y le ganó 1-0 a Corea del Sur con gol de Thapelo Maseko para terminar segundo del Grupo A. Se despidió ante Canadá, con un gol de Stephen Eustáquio en el minuto 90+2.
Aun así, Mosimane no recibe un equipo terminado. Sudáfrica arrastra un problema estructural que el Mundial dejó a la vista: casi no tiene jugadores en las mejores ligas de Europa. De los 26 convocados por Broos, 19 jugaban en la liga local, 2 en Estados Unidos y apenas 5 en Europa, y de esos el único en una de las cinco grandes ligas era Lyle Foster, en el Burnley. El resto estaba repartido entre Chipre, Portugal, Noruega y el ascenso alemán.
Lo que sí consiguió Broos fue orden. Le dio a Bafana una estructura táctica clara que antes no existía, aunque a un costo que en Sudáfrica se le criticó de manera constante: un planteo conservador, replegado, que priorizaba no perder. Ahí aparece la tarea de Mosimane. El plantel tiene talento y buenos futbolistas, pero le falta ese plus competitivo que separa competir de ganar. Lo que se le pide es un salto de calidad en el juego más que una refundación.
El legado: Sundowns primero, Al Ahly después
La carrera que hizo de Mosimane un nombre continental empezó justo después de su salida de la selección. En 2012 se hizo cargo de Mamelodi Sundowns y se quedó ocho años, el ciclo más largo y más ganador que tuvo el club en su historia moderna. Fueron 11 títulos, entre ellos 5 ligas sudafricanas, 2 Copas de Sudáfrica y 2 Copas de la Liga, con una regularidad que ningún otro entrenador sostuvo en Chloorkop.
El punto más alto llegó en 2016, cuando le dio a Sundowns su primera Champions League de la CAF. En la final le ganó 3-0 a Zamalek en Pretoria y aguantó la vuelta en El Cairo. Ese título convirtió al club en la potencia que sigue siendo hoy y a Mosimane en el primer sudafricano en ganar la competencia como entrenador.
En 2020 hizo el movimiento que casi ningún técnico del sur del continente se anima a hacer y se fue a dirigir a Al Ahly, el club más ganador de la historia de África. La apuesta le salió redonda: ganó la Champions League de la CAF en 2020 y en 2021, llegó a tres finales continentales consecutivas, sumó la liga egipcia 2019/20 y una Copa de Egipto. En el Mundial de Clubes 2020 terminó tercero, después de perder la semifinal con el Bayern Munich de Hansi Flick.
El saldo total son 3 Champions League de la CAF, 3 Supercopas continentales y cerca de 20 títulos. Después de Egipto dirigió al Al Ahli saudí, al que ascendió a la Pro League en 2022/23, pasó por Abha y cerró su etapa en el Esteghlal de Irán, que dejó en enero de 2025. Estuvo casi dos años sin dirigir hasta ahora.
La revancha de un despido que quedó en la historia
El primer ciclo de Mosimane en Bafana Bafana terminó de la peor manera posible. Había asumido después del Mundial 2010, en el que fue asistente de Carlos Alberto Parreira, y se jugó la continuidad en la clasificación al AFCON 2012. En octubre de 2011, en Nelspruit, Sudáfrica empató 0-0 con Sierra Leona y todo el plantel festejó en el campo de juego convencido de que la diferencia de gol lo dejaba adentro del torneo.
No era así. El desempate de la CAF se resolvía por los resultados entre los equipos igualados en puntos, y el clasificado terminó siendo Níger, que había perdido tres partidos en el grupo. La confusión fue tan generalizada que hasta el entrenador de Sierra Leona, el sueco Lars Mattsson, se acercó a felicitar a Mosimane por la clasificación. La SAFA apeló ante la CAF y perdió. En junio de 2012 lo despidieron.
Ese despido fue el que lo empujó a Sundowns y, desde ahí, a la carrera que ahora lo trae de vuelta. Mosimane vuelve consagrado al mismo lugar del que lo sacaron.
La negociación para que eso pasara fue larga y bastante ruidosa. Según reportes de la prensa sudafricana no confirmados oficialmente por la federación, la SAFA arrancó ofreciendo unos 5 millones de rands anuales (alrededor de 310.000 dólares), oferta que el entorno del entrenador rechazó de plano, y el acuerdo se cerró en torno a 10 millones de rands por año (unos 620.000 dólares) a lo largo de cinco temporadas. Broos cobraba 16,8 millones de rands anuales, cerca de 1 millón de dólares, cifra que confirmó públicamente el ministro de Deportes Gayton McKenzie mientras presionaba para que a Mosimane se le pagara lo mismo.
Hay otro dato que sobrevuela la firma: Jordaan comprometió a la federación por cinco años apenas once días antes del Congreso Electivo de la SAFA, previsto para el 12 de septiembre. Quien gane esa elección hereda un entrenador que no eligió.
No hay margen para acomodarse. La selección concentra a fin de mes y el 21 de septiembre recibe a Guinea por la primera fecha del Grupo D del clasificatorio al AFCON 2027, que compartirá también con Kenia y Eritrea. El 6 de octubre juega la segunda. El torneo se disputará en Kenia, Uganda y Tanzania, la primera Copa Africana con tres sedes de África del Este, y clasificar es apenas el piso de lo que se le va a pedir.

