River Plate quedó eliminado de la Copa Sudamericana este miércoles en el Monumental, tras perder 8-7 por penales ante Independiente Santa Fe. El 1-1 de la vuelta se sumó al 0-0 de la ida en Bogotá y llevó la serie de octavos de final a una definición que se estiró hasta las 22 ejecuciones y que terminó con un arquero colombiano, Weimar Asprilla, convirtiendo el penal de la clasificación.
El partido había arrancado con River empujando y con Santa Fe replegado y ordenado. A los 52 minutos, un centro de Gonzalo Montiel encontró a Sebastián Driussi para el 1-0 y el Monumental se acomodó a la idea de que la serie estaba encaminada. Pero en el tramo final del segundo tiempo, una mano de Lucas Martínez Quarta dentro del área dejó el partido servido para Franco Fagúndez, que cambió el penal por gol y volvió a igualar todo.
Sin prórroga en esta instancia, la serie fue directo a los penales. Y ahí empezó otro partido. Santiago Beltrán, el arquero de River, atajó tres remates, entre ellos los de Emanuel Olivera y Jhojan Torres, y sostuvo al equipo cuando la tanda ya había pasado la ronda inicial de cinco. Rafael Santos Borré tuvo la clasificación en el pie y la estrelló contra el palo. En la muerte súbita, cuando llegó el turno de los arqueros, Beltrán mandó su remate muy por encima del travesaño. Enfrente, Asprilla caminó desde su arco hasta el punto del penal y no falló.
“Primero, pedirle disculpas a la gente, no es algo que se podía esperar”, dijo Beltrán después del partido, el único futbolista de River que dio la cara. “Me tocó ejecutar y no lo pude hacer.”
El ciclo de Coudet, contra las cuerdas
Eduardo Coudet no habló. Cuando terminó la tanda se fue directo al vestuario, y en el camino escuchó insultos desde las tribunas. Ni él ni la dirigencia aclararon nada sobre su futuro en las horas posteriores, aunque su contrato con el club se extiende hasta el 31 de diciembre de 2027.
Los números explican la presión. En 26 partidos oficiales, el ciclo acumula 13 triunfos, 5 empates y 8 derrotas, con una sola victoria en los últimos ocho encuentros. Coudet había asumido en marzo de 2026, anunciado por el presidente Stefano Di Carlo como sucesor de Marcelo Gallardo, y desde entonces el equipo perdió la final del Apertura ante Belgrano, se quedó afuera de la Copa Argentina y arrancó el Clausura con cinco derrotas consecutivas. La Sudamericana era lo único que quedaba en pie, y era además el objetivo declarado del semestre.
Dos semanas antes de la serie, el propio Coudet había dicho que su intención era no “perjudicar a River”, una frase que en Núñez se leyó como una puerta abierta a irse si los resultados no cambiaban. No cambiaron. La prensa argentina ya venía haciendo circular nombres de posibles sucesores, aunque el club no confirmó ninguna gestión.
Beltrán, en cambio, salió a respaldar al cuerpo técnico. Dijo que el grupo está unido, que hay convencimiento de que van a salir adelante y que el apoyo al entrenador es total.
Santa Fe, de vuelta entre los ocho mejores
Del otro lado del vestuario, Independiente Santa Fe celebró la clasificación más importante en más de una década. El club bogotano, dirigido por el uruguayo Pablo Repetto, ganó la Copa Sudamericana en 2015 tras vencer a Huracán en la final, y ese sigue siendo su único título continental. Volver a los cuartos de final del torneo que levantó, y hacerlo eliminando a River de visitante, le devuelve al Cardenal un peso internacional que había perdido.
El premio no es sencillo. En cuartos de final, Santa Fe enfrentará a Vasco da Gama, con la ida entre el 8 y el 10 de septiembre y la vuelta entre el 15 y el 17. El resto del cuadro quedó armado con Boca Juniors ante São Paulo, Atlético Mineiro ante Santos y Montevideo City Torque ante Cienciano.
River, mientras tanto, se queda sin torneos internacionales y con el Clausura como única competencia por delante. La definición sobre Coudet, según trascendió en Núñez, se resolverá en las próximas horas.


